sábado, abril 02, 2011

Los propósitos de la educación

Cuando una está enredada en esto de las redes sociales se suele encontrar de todo, a veces con iniciativas que no se sabe muy bien si son útiles o no pero que vienen de personas tan interesantes que una no puede negarse.
En este caso, en twitter se ha lanzado #purposedES , es una invitación a escribir alrededor de 500 palabras sobre los propósitos de la educación en la red.
Lo ha hecho ya gente muy interesante como Fernando Trujillo, Mikel Aguirregabiria, me gusta especialmente el de Rosa Mª Torres por su alegato en contra del silencio en los colegios "cuando el aula suena, alumnos contentos trae"...
Casualmente coincidió con una petición que me hace Fernando Trujillo de grabar un pequeño vídeo para su alumnado en el que les contara cuales son los grandes objetivos de la educación desde mi punto de vista.
Después de todo esto ¿que más puedo aportar yo? seguro que nada que no haya dicho ya alguien.
Sin embargo, si puedo decir, qué me preocupa a mí hoy y a qué me gustaría que respondiera la educación, cual sería para mí, en mi situación actual, el verdadero y fundamental objetivo de la educación.

¿Quién soy yo?
Soy entre otras muchas cosas, madre, estudiante y maestra.
Primerísimamente, hoy, soy madre de una adolescente que tiene todos los síntomas de la adolescencia y que además es una persona fabulosa, pero que no encuentra ningún aliciente en su educación escolar, no siente que hace nada interesante ni valioso en su aula y que continuamente escucha "que son unos inútiles" como uno de los mejores comentarios que me atrevo a poner aquí. Ella no "SON", ella "ES", como cada una y cada uno de sus compañeras y compañeros que están en todas las aulas del mundo.
Pues como madre creo que los propósitos de la educación son:
.- Conseguir que las chicas y chicos descubran que la formación les hace mejores personas y que sea cual sea su futuro van a ser respetadas y valoradas,
.- ayudar a las niñas y niños a conocerse y a decidir de forma autónoma y responsable su proyecto de vida, con amabilidad y firmeza, con respeto y constancia, con atención y exigencia,
.- adaptarse a los tiempos y al alumnado.

Como madre me gustaría que mi hija viniese entusiasmada con proyectos que le hayan planteado en el instituto, que me hablara con entusiasmo y pasión de quienes le dan clase, que en casa le apeteciera seguir investigando sobre lo que está aprendiendo, que tuviese un ambiente en el aula de respeto y amistad con toda la gente de la clase...

Pienso mucho en esas madres que no pueden dar ningún tipo de ayuda escolar a sus hijas e hijos, que los reciben día a día siendo los fracasados de una sociedad que aún no ha nacido, que los ven crecer siendo los torpes, los tontos, los incapaces, los malos...
Siento por un momento su pena profunda, su desconsuelo, su impotencia, su rabia infinita...

¿Los propósitos de la educación?
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Consolar a esa madres!!!!!!!!!!!!!

11 comentarios:

Nicolasa Quidman dijo...

Qué bueno, Carmen, comparto por completo tu reflexión, tu llamada de atención sobre esas familias... esas madres que se desesperan, o que se resignan. Lo pienso muchas tardes, cuando me siento con mis hij@s a explicar, o a exigir... y creo que no podemos seguir por este camino que no hace más que ahondar la brecha entre "los que son" y "los que no son".
Me gustaría pensar que no somos cómplices cuando apoyamos a nuestr@s hij@s...

Gran post.

yolajb dijo...

Coincido con Nicolasa Quidman en su comentario. A mí también me han gustado mucho tus palabras. Me identifico con lo que dices tanto en mi papel de madre como en el de maestra en la ESO.
Me entran ganas de entonar el mea culpa pero eso ya se quedó ya antiguo. Es cierto que no llego a todos los sitios ni a toda la gente que me gustaría. A los que sí llego es a fuerza de empujoncitos colectivos como el que tú me acabas de dar. Me has recordado que el lunes tengo que cambiar alguna cosita para llegarle mejor a mi alumando y a mi gente. Te lo prometo; llegaré a más, les miraré con mis mejores ojos y les dedicaré mi mejor sonrisa. Les repetiré que me importan y se lo diré, una vez más, en positivo. Va por ti.

pepabb dijo...

Soy otra madre y maestra con vuestras mismas inquietudes (tres hijas adolescentes). Comparto el deseo de Carmen como madre y las dudas de Nicolasa. Analizamos la educación desde dentro y desde fuera y eso tiene un doble valor.

Chelucana dijo...

Carmen, María, Yolanda, Pepa,... Yo también me siento así. Hablamos de niños malcriados, sobeprotegidos y desatendidos, de generación Ni-Ni,... Lanzamos etiquetas a saco y todos entran en alguna categoría, ninguna buena. No nos han enseñado a apreciar y hablar de las cualidades, son invisible y, cuando las mencionamos, es de forma vaga, mientras ahondamos en detalles para describir defectos, errores, aspectos negativos en la conducta. Tenemos la receta para corregir, enmendar, no para apoyar, reforzar, motivar lo que va bien. Ellos y ellas son invisibles, también. Y las familias tragamos y, a veces, sucumbimos al desánimo. ¡Empoderemos a esas madres! Sí.

Martha Sears dijo: "El mundo necesita a mis hijos". Yo me lo aplico, ¿y tú? ;-)

CARMENCA dijo...

María no somos cómplices cuando apoyamos a nuestros hijas o hijos, pero yo si que siento a veces que lo soy por callar y aguantar, porque como dice Pepa al estar en los dos frentes, quizás tenemos más recursos para la protesta y nos resignamos también sobre todo pensando en no hacerle mas daño a los nuestros, de todos modos creo que estamos en otros cambos librando la misma batalla.
También es cierto que es difícil cambiar sola Yolanda, porque son muchas las cosas que nos condicionan y nos impiden llegar más allá, entre otras cosas necesitamos una sociedad que valore igualmente a una ingeniera aeronáutica que a un barrendero y que crea que ambos deben y puede de tener una preparación básica en común en su infancia y adolescencia.
Pero mientras el milagro se produce que existan profes que respeten, y sonrían y animen es todo un lujo del que yo creo que quienes disfrutan nunca se olvidan.
Por último me quedo con la frase que nos regala Araceli de Martha Sears, el mundo necesita de todos los hijos y de todas las hijas y pobres de quienes no sepan verlo.

Carlos González Ruiz dijo...

Que gran post Carmen! Cuanta razón tienes en eso de que en vez de salir motivado por un proyecto de clase lo que tienes es unas ganas enorme de olvidarte de ese momento del día. Si no conjugamos la felicidad que se ha dicho y mucho en los post de purposedES, la formación será inútil porque prepararemos niños y niñas tristes.
Saludos:)

CARMENCA dijo...

Gracias Carlos, de verdad que conforme avanzo en edad (y paradógicamente me siento más joven) me voy dando cuenta de lo importantes que son los sentimientos en la escuela, no solo en sentido positivo, sino también negativo.
en positivo porque cuando en un aula hay cariño, alegría, respeto, entusiasmo ¡Todo es tan fácil!
En sentido negativo (por desgracia demasiado común en la actualidad) porque cuando hay desesperanza, hastío, rabia..., no solo se produce una falta de rendimientos académicos galopante, sino también un deterioro físico y psicológico importante en el alumnado y también en el profesorado.
Así es que por salud hay que abrir las puertas de las aulas a los sentimientos positivos, al conocimiento mutuo, a la expresión de los pensamientos...

Carmen Iglesias dijo...

Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena. Siento llegar un poco tarde a tu post pero no podía pasar sin responderte y decirte que yo también tengo un hijo en 1º de Bachiller al que le pasa exactamente igual que a tu hija. Es fantástico, creativo y muy receptivo pero está tremendamente desmotivado y lo malo es que sus profesores no quieren bajarse de la tarima y dejar de dar lecciones magistrales a un público, que está loco por crear, simplemente es cuestión de hacerles sentir lo que realmente son: una pieza importante en el engranaje educativo.

¡Mira que les cuesta perder el miedo a los alumnos! o simplemente tratar de verlos como compañeros en esta fábrica educativa.

Enhorabuena y gracias por tu post en el que me he visto reflejada y me ha servido para animarme

¡Qué dura batalla diaria intentar animar a mi hijo para que no tire la toalla! Ahora que, a buena parte han ido a poner la era, yo nunca desisto.

J Francisco Berrios dijo...

CREO QUE LA MAL LLAMADA EDUCACION
DEBERIA LLAMARSE DOMESTICACION
IMPONER DESCONOCIMIENTOS PARA
SER UN IDIOTA MAS EN ESTE MUNDO
REPLETO DE FALACIAS Y APARIENCIAS
ESTO NO ES CIVILIZACION ES UN
ESTADIO SUPERIOR DE LA BARBARIE
SIENDO LA EDUCACION UN FENOMENO DE
LA CULTURA Y EN INTIMA CORRESPONDENCIA CON LA FILOSOFIA
ESO NO ES ASI PUES SE BUSCA AUTOMATISACION Y RESPONDER A ESTIMULOS PREESTABLECIDOS.LA "EDUCACION" ESTA FRACASADA LOS
RESULTADOS SON DESASTROSOS
VEAMOS ALREDEDOR DEL MUNDO LO QUE
ESTA PASANDO ES ESO EDUCADOR
ESTUDIAN PARA DOMINAR A OTROS
EXTERMINAR SAQUEAR ASESINAR
CON LOS MAS PODEROSOS EJERCITOS
DE LOS PAISES PODEROSOS PARA
TENERNOS CONTROLADOS Y ESCLVOS
DE SUS ENFERMISOS CAPRICHOS
YA BASTA DE TANTO BLABLABLA

CARMENCA dijo...

Efectivamente Francisco, a los poderosos no les interesa tener una masa reflexiva y crítica.
Pero los que creemos que la educación puede cambiar el mundo no debemos de dejar caer la toalla nunca

CARMENCA dijo...

Gracias Carmen por pasar, nunca es tarde para algunas reflexiones.
Creo que las madres (las familias) deberíamos de tener más voz en los coles, mientras tanto como tú dices seguiremos sin perder el ánimo, intentando superar esa etapa "la adolescencia" que una madre pasa varias veces.