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miércoles, diciembre 05, 2018

TOP 10




Las cosas tienen el valor que tienen y esta tiene un valor sumamente especial.
El valor que tiene de dónde parte la nominación y que ha sido la verdadera razón de seguir adelante, porque mi trabajo, como el de cualquier docente,  no sería nada sin el apoyo y la compañía de las familias.
Tenemos la misma meta y por eso llegamos antes cuando remamos en el mismo barco y eso no siempre es fácil. ¡Yo tengo esa suerte!
No es fácil porque remar en el mismo barco significa ser capaz de desprenderse de las diferencias en la mirada, de ellas y nuestra. No es fácil, ni para ellas ni para nosotras, pero es una verdadera fortuna conseguirlo y yo tengo esa suerte. 
Por eso, hoy aún sabiendo que no soy la décima mejor maestra de España, me siento la más afortunada, no de España, sino del mundo mundial.
Hoy me ha venido a la memoria otro regalo maravilloso de hace tres años.



viernes, septiembre 01, 2017

People help us learn



Comenzamos un nuevo curso y desde hace un par de días las redes se llenan de bromas, de chistes, de buenos deseos, de ganas, de propósitos...
Y por fin esta mañana, nos vemos cara a cara con ese grupo de personas, con las que vamos a compartir un trozo de vida durante casi un año y entre risas y bromas, igual que en las redes, pero con el calor humano que aporta la voz de la mirada, hemos comenzado por presentarnos una a una todas las personas del grupo, acabando con una palabra que expresara como nos sentíamos en este arranque de curso:
Alegría, pasión, nervios, miedo, aprendizaje, incertidumbre, formación, ilusión, y al final una compi entre risas que decía frustración por no estar en la playa y en la que nos reconocíamos también sin la más mínima duda.
Acogida y visita por el cole a la gente nueva y después el tradicional bizcocho de nuestra directora, que tiene la costumbre de cumplir años el día previo al comienzo del curso, unas nociones básicas para comenzar y las entrevistas individuales previas a la asignación de cursos.
Mientras tanto, visita a nuestras aulas, donde hemos podido comprobar que todo estaba en su sitio y que esa limpieza profunda que nos prometían debe de haberse producido en los cimientos del edificio y por eso no la vemos.
He llegado a casa con ilusión, con ganas de emprender y de aprender, emocionada porque he adivinado en la juventud de la gente nueva entusiasmo y ganas y me he puesto a organizar, a revisar... y me he encontrado un "Visual Thinking" que guardé hace dos cursos y andaba traspapelado por ahí.
Se trata de una actividad en la que yo pedí en a final de segundo de primaria que me hicieran un Visual Thinking en el que reflejaran  "quienes les habían ayudado a aprender a lo largo del curso".
Cuando el autor del dibujo me lo entregó, me di cuenta que no me había entendido muy bien y volví a darle un folio para que repitiera la actividad.
Esta es su primera obra:




Cuando tuve un momento para revisarlo con más calma me encantó, en realidad cuando le pregunté después, lo que él había entendido era que tenía que reflejar "los pasos para aprender" y que me emocionaron: 

                            Imaginar         Pensar         Ayudar


Me ha encantado encontrármelo esta tarde, me ha parecido un buen presagio y creo que resume muy bien lo que necesitamos para que la chiquillería aprenda: 

        Imaginar sin límites, pensar con profesionalidad, ayudar sin descanso. 


He sentido curiosidad por ver su segundo dibujo y he vuelto a mi carpeta de imágenes de ese curso y lo he rescatado también 




Y de repente lo he visto totalmente reflejado en su dibujo. En el centro su familia, después su música (estaba empezando a tocar el saxo y le encanta) y en un rinconcito el cole, donde el primero es su amigo Jose y yo ocupo un modesto pero digno segundo puesto. 

Cada imagen y cada palabra en su absoluta sencillez es toda una lección de pedagogía dibujada por un niño de segundo de primaria.

Me ha encantado encontrármelo esta tarde, me ha parecido un buen presagio.



sábado, junio 27, 2015

Es lo que tiene...

Es lo que tiene ser maestra, que a poco que lo intentes vives rodeada de seres que te quieren.
Ya se fueron de vacaciones y nos dejaron el calor y el papeleo ese absurdo de informes, evaluaciones, memorias...
Y entre el intento de recuperación de un cierto orden del aula, la revisión de papeles y el poner los cajones y las paredes en barbecho para comenzar de nuevo en septiembre, me encuentro una carpeta a la que le puse de nombre "dibus"y que me despierta una sonrisa y me lleva de la mano de la memoria, de la de verdad, de la que importa...
¡Cuanto han crecido! ¡Cómo han cambiado desde que empezaron primero hasta ahora! pero siguen con las mismas ganas de jugar, de reir, de imaginar...
"Dibus" es la carpeta de esos folios tipo cartita que te acercan al llegar al cole, donde dice "te quiero seño" o esos dibujos rápidos con corazones que te regalan, o esas cuatro palabras con muchas faltas y aún más corazón.
A veces son papeles un poco arrugados y dibujos sin acabar, pero son tan especiales...
Los hay de todo tipo, pero me gustan especialmente los que me dibujan a mi, unos en papel y otros los fotografié de la pizarra:


 








Pero también son entrañables las "notas" con corazoncitos:





O los cómic donde ya te apuntan el orden para leer y tú eres la protagonista con el disfraz de Mafalda:




Algunos son dibujos sin colorear, que eso del coloreo a veces no les gusta mucho:








Otras son auténticas obras de ingeniería:




Algunas le dedican más tiempo y escriben cuentos superchulos donde yo soy la protagonista.

En grande:



O en pequeño:





Y como no, la papiroflexia no podía faltar en mi repertorio:




Porque la papiroflexia ha formado parte de nuestro curso, casi entre bambalinas, gracias a un libro de papiroflexia para adultos que yo introduje en la biblioteca de aula y que ha sido una joya perseguida para el préstamo por algunos amantes de este arte y que nos "obligó" a hacer un rincón para dar cabida a esta necesidad de construir con las manos y el papel.


Hay muchos, y todos son un regalo, como cada una de ellas y cada uno de ellos.


Pero ya de vacaciones me los siguen enviando en formatos mucho más sofisticados:








Son geniales y hacen que mi trabajo sea cada día algo entrañable, divertido y maravilloso.




sábado, abril 12, 2014

Sonreir es tan fácil!!!!!!!!!!!







Lo descubrí un día en el desayuno de Carlos, Un plátano decorado con un muñecote muy divertido, no pude por menos que esbozar una sonrisa y preguntar quién era el artista de tamaña obra de arte:
- Mi madre, me respondió divertido el dueño del plátano.
A partir de entonces, todos los días acudo a la "caza" de la obra de arte y me imagino a la mamá de Carlos, con sueño, en zapatillas, haciendo un gran esfuerzo por apartar el cansancio para comenzar con fuerzas el nuevo día y con un rotulador en la mano preparando el compañero de viaje de Carlos, el "dibu" que despertará su sonrisa.
Me la imagino tallando sin prisas el flequillo travieso de la manzana.
Me la imagino también esbozando una sonrisa que tiene el poder de convertir una pieza de fruta en algo especial, mágico.
Lo que ella no imagina es que el poder de esa sonrisa consigue también infundirme a mí fuerza y ánimos y que cada día ese pequeño monigote que ella fabrica despierta también en mí una apacible sonrisa.





domingo, noviembre 03, 2013

Entra y pásatelo de miedo


Ha finalizado nuestra primera actividad organizada por las familias y como era de esperar ha sido todo un éxito.
Queríamos celebrar "el día de los difuntos" recuperando esa actividad de nuestras abuelas y abuelos de contar cuentos de miedo, mezclándola con nuestro proyecto de lectura y bibliotecas.
De modo que les pedimos a nuestras familias que preparasen una historia de miedo y la leyesen en la clase. Los libros que les dimos fueron los que tenéis al final de la entrada.
Ha sido muy emocionante ver con que ilusión preparaban la decoración del aula y el entusiasmo que han puesto en que todo salga a la perfección.
Nuestra parte nos daba un poco de miedo porque era la primera vez en este cole que hacíamos una actividad en que las niñas y los niños de todas las clases se mezclaban, sobre todo por las pequeñinas y los pequeñines de tres años, que aún llevan poco tiempo.
Os cuento en que consistía la actividad:
  • Cada tutor o tutora eligió una historia de miedo y consiguió el libro para dárselo a las familias y que prepararan cómo leerlo en el aula, elegimos leer mejor que contar, porque queríamos que estuviese muy presente el libro y transmitir toda la magia de la lectura, a través de personas adultas que son buenos modelos lectores y que disfrutan con la lectura, en este caso sus madres y padres.











  • Cada clase elaboró un cartel para su cuento y dos tipos de entradas, unas para una primer pase el miércoles después del recreo y otras para la segunda sesión que sería el jueves después del recreo.
  • El martes a lo largo de la mañana las entradas "se pusieron a la venta"  las entradas y cada clase pasó para que cada niña y cada niño eligiera las dos sesiones a las que iba a asistir porque eran los cuentos que más creía que le iban a gustar. Las entradas hasta el día de la lectura las guardó las guardamos en clase para que no se perdieran
  • Por fin el miércoles fue el primer día de nuestros cuentos de miedo. Todos estábamos con muchos nervios y mucha emoción.
    • Las familias porque llevaban días preparando el cuento y la decoración de las clases y querían que todo saliera perfecto.
    • Las niñas y los niños querían escuchar los cuentos y sentían esa especie de atracción terrorífica y divertida que tienen las historias de miedo-
    • Nosotros porque eramos las personas encargadas de la organización de los grupos y teníamos un poco de miedo a que los más pequeñines o supieran organizarse muy bien para ir a otras aulas.
  • El jueves repetimos con la misma ilusión, pero ya sin casi nervios porque sabíamos que todo, todo iba a salir muy bien.
  • Después en la clase cada niña y cada niño compartió con el resto las historias que había escuchado, un buen momento para conocer los cuentos que no habíamos podido escuchar y para trabajar la exposición oral de nustras niñas y nuestros niños.
  • Y al final nos toca inventar y escribir nuestras propias historias de miedo para convertirnos nosotros también en escritoras y escritores.
En nuestro blog de aula "Gnomitas y Gnomitos" podéis ver las imágenes y el vídeo de nuestro cuento "a todos los monstruos les da miedo la oscuridad" y también en nuestro blog del colegio "CEIP ZonaLos Pinos"

miércoles, junio 12, 2013

La Chanca camina sola hasta la escuela


Un barrio con historia, un barrio con solera, un barrio literario, un barrio cuna de grandes artistas, un barrio hacia el que escritores, artistas, políticos vuelven su mirada y su discurso para elogiar, exaltar, enaltecer, adular...
Un barrio pobre.
Con escuela, con escuelas.
Un barrio que a pesar de tanta lisonja en los papeles, en las palabras, siente a diario el peso de la penuria y el olvido.
Un barrio con escuela, con escuelas..., donde es fácil y común escuchar el manido discurso del “no se puede”.
Sin embargo, cada cierto tiempo la evidencia se empeña en gritar con coros de voces infantiles que si se puede, que la utopía no es el horizonte hacia donde caminamos sin llegar nunca, sino que está ahí, justo al alcance de la mano, que solo tienes agarrarla, que se te ofrece.
Y cada cierto tiempo llega alguien al barrio que la atrapa y la exhibe poniendo en evidencia lo fácil que es vivir la quimera del éxito en un barrio pobre.
Se puede, claro que se puede, cuando de verdad se trabaja creyendo que se puede y no en la comodidad que proporciona el discurso de “la culpa es de otros”.
Esta tarde, entre alguna lágrima fugitiva, he podido vivir con entusiasmo un cachito de esa utopía.
La Chanca camina hasta la escuela es un proyecto de un grupo de niñas y niños que cuando su maestra les deja espacio para hablar y reflexionar sobre los problemas de su barrio, deciden que ellas y ellos pueden ser protagonistas de la mejora de su entorno, en definitiva de sus vidas.
Y se lo creen, se lo creen junto a su maestra, a sus familias y unen fuerzas para avanzar hacia un barrio mejor, un barrio donde para empezar a atrapar nuevos horizontes, todas las niñas y los niños vayan a la escuela.
Y lo chillan en todos los lenguajes que se le ofrecen, con la palabra, con la imagen que les brinda una cámara, y sobre todo..., con el ofrecimiento voluntario, altruista de colaborar como acompañantes de otras niñas y niños más pequeños para que no dejen ni un solo día de ir a la escuela, dejando en evidencia esa burocracia absurda, engañosa y cara que vende que hace cuando no hace nada y que permite que en pleno siglo XXI en el "primer mundo" siga habiendo niñas y niños a quienes se priva del derecho sagrado a la educación sin que a nadie nunca le pase nada.
Y eso convence a otros mayores para unirse a la causa, para convencer, para gritar, para cantar con ellos la importancia de la escuela, de una escuela que no acaba de gustarles, pero que solo si la “okupan”, la hacen suya, la conquistan..., podrán cambiarla.
Esta tarde, he visto niñas y niños muy listos, que hablan con un discurso claro, coherente, inteligente, crítico e ilusionante, haciendo propuestas sencillas e inteligentes.
Se puede.
Claro que se puede.
Y mientras el mundo real se pierde entre burocracias absurdas llenas de excusas, en poco tiempo, pero por desgracia, cada mucho tiempo, llegan personas que se “arremangan” lo consiguen y lo muestran.
Por desgracia, duran poco, se van, las echan, o no las retienen...
Siempre queda la esperanza de que en el corazón, en el cerebro, en las entrañas de esas niñas y niños con los que ha estado luchando cuerpo a cuerpo por un mundo mejor, quede para siempre la fuerza, las ganas, la esperanza de que la utopía, si se quiere, se atrapa.






viernes, febrero 17, 2012

La cercanía de lo utópico

Hace unas semanas leía en facebook que Fernando Trujillo nos invitaba a escribir sobre las bondades de los Centros de Profesorado, ahora que andan desapareciendo por las comunidades de desgobierno de la escuela pública.
Se me acaba el tiempo como asesora, es mi último año en el CEP y el curso que viene vuelvo a la realidad del aula. Me dejo muchas cosas fantásticas, ocho años de mi vida profesional y también personal, porque es imposible desligar una cosa de la otra, sobre todo, si el trabajo está relacionado con las vidas de otras personas, con el crecimiento humano de la gente que te rodea.
Pero si tuviese que defender el buen hacer de los Centros de profesorado no sabría exactamente por donde empezar y por supuesto necesitaría varias entradas, pero sobre todo, una de las  cosas mejores que yo le debo a la asesoría ha sido el contacto con aulas maravillosas, aulas con maestras y maestros que están convencidos de que la educación puede cambiar la sociedad, que educar es algo muy muy importante y serio y que hay que estar en constante aprendizaje para mejorar la práctica diaria.
Casi siempre las mejores formaciones no son multitudinarias y en muchas ocasiones el asesoramiento individual es tan emocionante y valioso como unas superjornadas con mucha gente.
Por eso, hoy me apetece compartir una actividad de una maestra embarcada en varios procesos formativos, deseosa de que su alumnado, en un barrio de nivel sociocultural muy muy bajo, aprenda rápido a leer y escribir.
Además de estar participando en dos grupos de formación, nos pide constantemente, lecturas, consejos y nos invita a ir a su clase, a cuestionarle lo que hace, a decirle cómo hacerlo mejor... ¡es genial como persona y como maestra! y anda descubriendo un modo nuevo de trabajar que interese a su alumnado, algo cansado ya a su corta edad, de escuela y aprendizajes llenos de fracasos.
El jueves pasado asistí a una actividad en su aula que me emocionó tremendamente, una "simple" reunión de madres y padres.
Los había citado a las 11 de la mañana, la clase estaba en penumbra con las sillas situadas delante de una pantalla preparada para ver un vídeo.
El vídeo comenzaba con la frase siguiente " os vamos a mostrar un poco de nuestro trabajo diario" y en diez o quince minutos explicaba a unas madres y dos padres complacidos y superatentos un nuevo modo de trabajar, los diferentes proyectos que habían investigado, como leían, escribían y exponían sus hijas e hijos y acababa con un primer plano precioso de cada uno de los niños y las niñas del aula.
Al acabar las madres y los padres emocionados pedían por favor que les hiciese copia del vídeo tan bonito que había preparado y con sus criaturas continuaron hablando sobre las cosas tan interesantes que habían visto en el vídeo.
Algún que otro niño cogía de la mano a la madre para enseñarle un trabajo o leía uno de los libros de la biblioteca de aula que más le gustaba para mostrar su destreza con la lectura.
Por último, una mesa con un pequeño desayuno fue la escusa para charlar entre todos de manera informal sobre lo fantásticos trabajos que hacen, sobre lo mucho que están aprendiendo, sobre lo bien que se lo pasan en el aula.
Un pequeño encuentro lleno de miradas cómplices, sonrisas, y algún que otro apretón cariñoso en el brazo.
La actividad en sí es muy sencilla, a la vez que muy educativa, pero sobre todo, tiene un valor tremendo por el entorno, un entorno en el que lo normal es escuchar que no se puede hacer nada, que a las familias no les importa la escuela, que no se preocupan por la educación de sus criaturas, que las niñas y los niños no quieren aprender...
Me emocionó enormemente verme rodeada de horizontes, de madres y algún que otro padre con los ojos iluminados porque una maestra joven estaba hablándoles de posibilidades que ellas y ellos se notaba que nunca han tenido.
Ese tipo de cosas nunca las he visto en docentes que no creen en la formación, por eso creo que los Centros del Profesorado son imprescindibles, es más, creo que si los desgobiernos nos llevasen a su desaparición donde aún sobreviven, muchas maestras y muchos maestros encontraremos el modo y el lugar para continuar mientras lleguen tiempos mejores.