miércoles, junio 12, 2013

La Chanca camina sola hasta la escuela


Un barrio con historia, un barrio con solera, un barrio literario, un barrio cuna de grandes artistas, un barrio hacia el que escritores, artistas, políticos vuelven su mirada y su discurso para elogiar, exaltar, enaltecer, adular...
Un barrio pobre.
Con escuela, con escuelas.
Un barrio que a pesar de tanta lisonja en los papeles, en las palabras, siente a diario el peso de la penuria y el olvido.
Un barrio con escuela, con escuelas..., donde es fácil y común escuchar el manido discurso del “no se puede”.
Sin embargo, cada cierto tiempo la evidencia se empeña en gritar con coros de voces infantiles que si se puede, que la utopía no es el horizonte hacia donde caminamos sin llegar nunca, sino que está ahí, justo al alcance de la mano, que solo tienes agarrarla, que se te ofrece.
Y cada cierto tiempo llega alguien al barrio que la atrapa y la exhibe poniendo en evidencia lo fácil que es vivir la quimera del éxito en un barrio pobre.
Se puede, claro que se puede, cuando de verdad se trabaja creyendo que se puede y no en la comodidad que proporciona el discurso de “la culpa es de otros”.
Esta tarde, entre alguna lágrima fugitiva, he podido vivir con entusiasmo un cachito de esa utopía.
La Chanca camina hasta la escuela es un proyecto de un grupo de niñas y niños que cuando su maestra les deja espacio para hablar y reflexionar sobre los problemas de su barrio, deciden que ellas y ellos pueden ser protagonistas de la mejora de su entorno, en definitiva de sus vidas.
Y se lo creen, se lo creen junto a su maestra, a sus familias y unen fuerzas para avanzar hacia un barrio mejor, un barrio donde para empezar a atrapar nuevos horizontes, todas las niñas y los niños vayan a la escuela.
Y lo chillan en todos los lenguajes que se le ofrecen, con la palabra, con la imagen que les brinda una cámara, y sobre todo..., con el ofrecimiento voluntario, altruista de colaborar como acompañantes de otras niñas y niños más pequeños para que no dejen ni un solo día de ir a la escuela, dejando en evidencia esa burocracia absurda, engañosa y cara que vende que hace cuando no hace nada y que permite que en pleno siglo XXI en el "primer mundo" siga habiendo niñas y niños a quienes se priva del derecho sagrado a la educación sin que a nadie nunca le pase nada.
Y eso convence a otros mayores para unirse a la causa, para convencer, para gritar, para cantar con ellos la importancia de la escuela, de una escuela que no acaba de gustarles, pero que solo si la “okupan”, la hacen suya, la conquistan..., podrán cambiarla.
Esta tarde, he visto niñas y niños muy listos, que hablan con un discurso claro, coherente, inteligente, crítico e ilusionante, haciendo propuestas sencillas e inteligentes.
Se puede.
Claro que se puede.
Y mientras el mundo real se pierde entre burocracias absurdas llenas de excusas, en poco tiempo, pero por desgracia, cada mucho tiempo, llegan personas que se “arremangan” lo consiguen y lo muestran.
Por desgracia, duran poco, se van, las echan, o no las retienen...
Siempre queda la esperanza de que en el corazón, en el cerebro, en las entrañas de esas niñas y niños con los que ha estado luchando cuerpo a cuerpo por un mundo mejor, quede para siempre la fuerza, las ganas, la esperanza de que la utopía, si se quiere, se atrapa.






5 comentarios:

Lorena Ve dijo...

Hola como estas? soy seguidora de tu blog, pase a dejarte un regalito!!! cuando puedas retiralo por mi blog:
http://secretos-marlove.blogspot.com.ar/
un besito!!!!!

CARMENCA dijo...

Muchas gracias, me encanta saber que desde tan lejos alguien lee lo que escribo y le gusta.
Un abrazote.

Carmen Pérez dijo...

Ay!!! Carmencica ¡¡¡Cuánto disfrutarías!!!

SI SE PUEDE!!!!
QUERER CAMBIAR LAS COSAS...
ES LO MÁS IMPORTANTE.
Y estas MAESTRAS son MAESTRAS EN MAYÚSCULA.
Enhorabuena por tu entrada porque me ha emocionado y FELICIDADES A ESTAS MAESTRAS.

Un abrazo desde aula de infantil.

Aurora dijo...

Carmen, soy Aurora. Apenas puedo escribirte. Acabo de leer tu artículo por casualidad y estoy totalmente conmocionada.
Ni los medios de comunicación que asistieron ese día ni los medios de comunicación que tanta difusión le están dando ahora al proyecto de los peques, podrían igualarte jamás en cuanto al nivel de análisis que tú, sin ser periodista, has sabido obtener de aquel mágico día y del proceso que les lleva a estos peques a brillar así.
Es el mejor artículo sin duda, que he leído entre todos los que se han publicado esta semana con la reciente conferencia de ellos en la universidad.

Todavía me cae una lagrimilla.
Mañana mismo se lo leeré a los peques.

Increíble, de verdad.

Carmen Cañabate dijo...

Gracias Aurora, os echamos mucho de menos a Verónica y a ti en el grupo.
Besotes y enhorabuena por lo que estáis haciendo.