sábado, diciembre 12, 2009

¡A ESCRIBIR!

La escritura de texto no es un proceso sencillo, es una tarea en la que se deben tener en cuenta multitud de aspectos a la vez que la dificultan enormemente, es por eso que en el aula constantemente debemos de hacer visibles todos y cada uno de esos aspectos: para qué escribimos, para quién, qué queremos contar, cómo, cual va a ser el formato...

Por lo tanto debemos escribir mucho en nuestras aulas y cuando digo escribir no me refiero a contestaR preguntas o a la realización de ejercicios, sino a la composición de diversas modalidades textuales con una finalidad real.

Para ello podemos encontrar muchísimas razones dentro de la misma escuela (escribir libros de cuentos, cómic, notas a casa, cartas a las familias, entrevistas y cuestionarios diversos, la revista escolar, realizar monografías sobre temas de conocimiento...). Estos textos deben de tener un objetivo concreto que el alumnado debe conocer desde el principio, sobre todo porque es necesario que lo que escriban les interese, tenga sentido y en ese proceso ellas y ellos sean los verdaderos protagonistas.

El docente en todo este proceso actúa como acompañante, como guía, como ayudante, siendo las alumnas y los alumnos quienes verdaderamente deciden qué desean escribir. Esta ayuda consiste en reflexionar de manera conjunta a lo largo de la evolución de un texto sobre cada una de las etapas de esa escritura.

Para eso hace falta hablar mucho, con la maestra o maestro pero también con otros iguales, la escritura en el aula debería ser, en gran medida, un trabajo colaborativo, desde la decisión de qué escribir, la planificación, la escritura, las diferentes correcciones, etc., todo eso ayudará a que nuestro aprendizaje de la escritura sea más productivo.

Una gran ayuda para lanzarse a escribir es el haber tenido previamente la ocasión de leer y conocer “buenos modelos” del tipo de texto que queremos construir. Es por lo tanto imprescindible la existencia de una buena biblioteca de aula y de centro que nos nutran de esos buenos modelos a analizar para enfrentarnos posteriormente a su construcción. Así mismo es importante tener cercanos diferentes tipos de diccionarios.

También la maestra o el maestro deben de actuar de buenos modelos y escribir en el aula, será un buen ejemplo si además va haciendo partícipe a la clase del desarrollo de su actividad.

Dar relevancia a los productos finales, compartirlos con otros, que los conozcan las familias, que entren a formar parte de nuestras bibliotecas de aula, etc., es el colofón con el que deberíamos cerrar cualquier proceso de escritura.