jueves, marzo 07, 2013

Hipótesis y experimentos



Nuestro huerto crece, a la vez que aprendemos sobre las plantas y como cultivarlas.
Ahora estamos en la fase de pasar los plantones a lo que va a ser nuestro “huerto escolar urbano”.
Cuando hemos ido a trasplantar, nos hemos dado cuenta de que las plantas al crecer se inclinaban todas hacia un lado y todas hacia el mismo.
Así que le pregunte a mis investigadoras e investigadores porque creían que todas se “torcían hacia el mismo lado” y estas fueron las respuestas:
.- Se están secando,
.- Les falta agua.
.- se van a “pudrir”
.- Van buscando el agua.
Todos las razones que daban apuntaban a relacionar “el suceso” con la falta de agua.
Para reforzar sus hipótesis, casualmente habíamos dejado un envase con agua el el lado hacia el que giraban, así que todo el grupo veía claro que esa podía ser la razón y no fueron capaces de aportar otra.
Así que les planteé que íbamos a hacer un experimento para ver si estaban en lo cierto:
.- Por un lado regamos un grupo de plantas y otro no, para comprobar si al tener agua suficiente crecían rectas hacia arriba.
.- Por otro lado, por si la hipótesis adecuada era que iban buscando el agua del envase, lo cambiamos de lugar y lo pusimos justo al lado contrario.
Hemos podido comprobar que nuestras hipótesis eran falsas y que a pesar de los cambios producidos, todas nuestras plantas siguen un poco inclinadas hacia el mismo sitio.
Pues habrá que buscar otras razones, les dije y después de pensar un rato, escuchamos una “vocecilla” (la de Carmen) que decía que iban buscando la luz de la ventana.
Así que renovamos nuestro experimento, les dimos la vuelta a todas para ver si cambian la dirección de nuevo hacia la ventana y a unas pocas nos las llevamos a un rincón lejano y más oscuro, también giradas hacia donde no hay luz y esperamos a ver los resultados...
Dos días después hemos podido comprobar que cambiaban de rumbo y se inclinaban hacia la luz de la ventana.
.- ¡Ha ganado mi experimento! ¡ha ganado mi experimento! Gritaba entusiasmada Carmen, y los demás miraban entre sorprendidos y divertidos con el nuevo descubrimiento.
De repente pensé que algo así debió sentir Newton cuando aquello de la manzana.