sábado, noviembre 07, 2015

Marina y el túnel del terror



Se ha escrito mucho y muy bueno sobre la genial propuesta del Señor Marina de mejorar la profesión docente incentivando económicamente a quienes sean mejores en esta nuestra profesión docente, pero hoy he leído "las explicaciones" a las malas interpretaciones que esta eminencia de filósofo-pedagogo hace, para quienes somos torpes y no nos ha quedado claro.
Verá Señor Marina a las y los docentes se nos evalúa a diario, nos evalúa la inspección, las direcciones de los centros, la prensa, las familias, el conserje del colegio, el informe PISA,  las limpiadoras, las pruebas de diagnóstico y hasta el señor de la papelería de enfrente del colegio y desgraciadamente, a nivel general nuestras escuelas y sus docentes salimos bastante mal paradas.
Y es triste, sobre todo porque el producto de nuestro trabajo son las vidas de millones de criaturas que formarán la sociedad de mañana. La escuela tiene una responsabilidad enorme y no debería poder permitirse errores. Pero se los permite.
Y lo peor es que se permite el lujo, como ahora es su caso, de repetirlos.
Señor Marina, en Andalucía ya tuvimos "un maravilloso intento de incentivar a los mejores", le llamamos "Plan de Calidad" y por cuatro cuartos despreciables se le pedía a los centros que se embarcaran en un proyecto lleno de papelajos y burocracia que no cambiaron nada y que llevaron a que docentes que supieron "aprovechar el río revuelto" cobraran más que gente igual de fantástica que se estaba dejando la piel en las aulas. "Si vamos a cobrar más por hacer lo mismo" era una frase muy repetida en los centros que se adscribían a dicho proyecto. De la evaluación de esos proyectos se podría escribir "un libro negro".
Vivimos una escalada de locos en educación, de ideas "chupigeniales" y de despropósitos y este es uno más, yo creo que ya, más que indignación, nos genera risa, una risa estridente y amarga, cargada de desesperanza y desprecio.
Y se encarga el Señor Marina de aclararnos cómo se nos va a evaluar:
  • Portfolio Docente. ¡¡¡Ni se imagina este buen hombre cuantos portfolios maravillosos equivaldrían a profesionales nefastos y viceversa. Conozco montones de maestras maravillosas que no se han preocupado nunca de acumular papel y  que su objetivo prioritario no es hacerlo.
  • Progreso del alumnado. habrá que aumentar las empresas de evaluación externa y hacer más pruebas "no me fío de lo que haces" para poder pagar un pellizquito más al que tenga más suerte.
  • La observación del aula por "ojos expertos" y aquí ya me mondo, porque me parecería genial si no me aparecieran ante mis ojos los posibles "expertos" ¿Los profesores o profesoras de universidad? ¿La inspección? ¿Las personas elegidas que ya cobran más? ¡¡¡Me muero del susto!!!
  • ¿La calidad del centro en el que trabaja? ¡¡¡Tamaña desvergüenza!!! que después pretende arreglar con "el cuerpo de élite" "los Rambos de las escuelas difíciles"
  • Ahhhh y las plazas nada de antigüedad, ni méritos, que eso son cosas de sindicatos trasnochados que mejor si los quitamos de en medio y dejan de dar la lata, mejor que te escoja la directiva y así "los no leales" se les puede dar la patada.
Verá Ilustre Pensador, yo ya me grabo hace años en el aula y comparto los vídeos con mis compañeras de formación, con mi alumnado y nos ayuda a mejorar. Sí, no ha inventado usted nada nuevo, y además del vídeo, que me parece una herramienta maravillosa, tengo la mejor grabadora del mundo en mi aula: veintitrés pares de ojos que me miran, me observan, me interrogan..., sin tener ni un minuto de descanso en mi día a día, pero no lo quiero a usted, ni a nadie como usted, de experto observador de mi aula.
¿Puedo pedir una cámara en su día a día de trabajo? A mi me encantaría que grabaran su rutina diaria todas las personas con responsabilidades en educación que no tienen docencia directa y yo poder opinar si tienen o no el gesto hosco.
Le voy a dar una pista para escribir su libro blanco del docente, si realmente quiere que vaya del aula hacia el ministerio, pase un año como docente acompañante en aulas de secundaria de cuarenta alumnas y alumnos que no tienen espacio en su aula, en aulas de 3 añitos con veinticinco criaturas, en aulas de centros de especial desempeño, pero no entre a través de un vídeo, pase unos meses compartiendo docencia y charlando con ellas y ellos de sus preocupaciones, de sus necesidades, rellene esa infumable cantidad de papeles absurdos, intente entrar en Séneca un lunes por la tarde y cuando pase una hora sin poder hacerlo, déjelo para la madrugada que puede que tenga suerte.
Proponga usted que nos paguen sueldos decentes a todos y no solo a unos cuantos, que nos respeten en los medios, que cuenten todas las cosas fantásticas que se hacen en algunas aulas, que los centros tengan huertos, jardines, talleres de arte, laboratorios, cocinas de uso infantil, que las ratios no pasen de 20 en primaria y secundaria y de 15 en infantil, proponga la doble docencia, la formación en horario lectivo, la posibilidad de visitar aulas de experiencias de éxito como modelo de formación,..
Proponga eso, Señor Marina, o tenga un momento de lucidez y váyase donde haga menos daño.



4 comentarios:

Gonzalo dijo...

comparto casi toda tus opiniones; pero me pregunto cuando veneceremos la resistencia a ser evaluads,no todos seremos maravillosos,algun fallo tendremos,no puede ser como es mi caso que en 30 años de docencia,en pocas ocasiones se me haya evaluado y por supuesto casi siempre sin consecuencias. Ningun compañero me ha visto dar clase ni yo a otros.Esto no es posible.Sospecho cual pueden ser mis fallos,pero carezco de una opinion profesional que me guie y me de las pistas para salir de nuestros vicios particulares.

Josefa irigaray fernandez dijo...

Pero que no por ello, te rebaje tu salario.

Josefa irigaray fernandez dijo...

La evaluación ,siempre la utilizaremos para mejorar, nunca para clasificar, ni castigar

Carmen Cañabate dijo...

Gonzalo yo llevo más de 30 años dando clase, y alrededor de 20 que encontré un grupo de personas con las que compartir una preocupación por nuestra mejora como docentes.
LLevo muchos años grabándome en mi aula y evaluando esas grabaciones con otras docentes y eso me ha ayudado a mejorar enormemente mi trabajo en el aula.
La evaluación de las y los docentes es importante e imprescindible, pero al igual que cuando hablamos del alumnado, debe de ser una evaluación formativa, que detecte errores y aplique mejoras.
No creo en los "premios económicos" esos siempre pervierten la verdadera mejora.