martes, junio 22, 2021
Me niego a decir adios
jueves, diciembre 31, 2020
ADIOS 2020
Tarde y noche repleta de mensajes de felicidad por dejar atrás 2020 y recibir por fin 2021. Al final es el deseo humano de celebrar y de regalar a otros los mejores deseos. Solo eso.
2020 ha sido un año más, en un mundo lleno de otras pandemias, de guerras interminables y millones de personas buscando un lugar cálido y acogedor donde llevar una vida tranquila en otra tierra aparentemente generosa y humana que en realidad, no les quiere, les cierra puertas pero recoge los recursos de los lugares que les vieron nacer.
2020 en realidad ha sido un buen año, un año que nos ha zarandeado y nos ha recordado que no estamos a salvo de nada ni de nadie.
2020 ha sido un año para reinventarnos o para paralizarnos, cada cual elige con la falsa elección de los recursos que te regala la vida.
Ha sido un año más, como lo será 2021. Solo uno más. Y tendremos que dejar de mirar lo que nos señalan los voceros con gritos y destemplanzas para mirar otras direcciones, otros lugares, tal vez donde los gritos ya ni siquiera hacen ruido.
También es tradición resumir el año. Ha sido un año trepidante, a pesar de estar marcado por el confinamiento. Cuando llegó el final de curso, en Junio, tenía la sensación de que habíamos sido capaces de lograr lo imposible y más tarde, cuando leía los dos post que Rodrigo nos dedicó en el País, aún más, me parecía un auténtico logro del que me siento muy orgullosa, en la pequeña parte que me toca.
El verano no fue de desconexión total, ya que preparamos el curso regional de teleformación "Expresión Oral y escrita en infantil y primaria". Fue una aventura interesante. También hablar de "La competencia lingüística en el ABP" en las jornadas virtuales "Transformem el món a través dels projetes" o escribir para @ineverycrea.
Y por último, superar este primer trimestre del curso y conseguir rescatar una gran parte de las cosas que en el cole son importantes. Conseguir que a pesar de la mascarilla, la distancia, las reuniones virtuales hayamos estado más cerca que nunca y hayamos conseguido seguir escuchando las risas y las ideas geniales de nuestras niñas y nuestros niños aprendiendo y regalándonos cada día una lección impresionante de resistencia.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Adiós 2020, bienvenido 2021!!!!!!!!!!!!!
domingo, agosto 23, 2020
Rumor
Él.
Dormita aburrido,
junto al rumor de las olas.
Ellas.
Madre e hija.
Parloteo y risas
que mecen las olas.
Él.
Dormita aburrido.
Una nevera cotilla
me susurra
servil aquiescencia.
Ellas.
parloteo,
risas cómplices
de servilismo sempiterno.
sábado, agosto 08, 2020
Aburrimiento
viernes, abril 24, 2020
Paula Mandarina
Y llegó el confinamiento y nos quedamos en casa sin poder salir y fue todo muy muy muy rápido, tan rápido que no nos dio tiempo ni a pensar en lo que estaba pasando.
sábado, marzo 21, 2020
Mi poeta mas preciada
miércoles, febrero 26, 2020
Violetera y ¿evaluadora?
No se porqué pero anda por ahí un duende que me roba el tiempo y cada día que pasa se me hace más corto y me faltan horas para todo lo que me gustaría hacer, por ejemplo, escribir en este lugar: Mi primer blog. El primer sitio donde me atreví a escribir sobre lo que hacía o pensaba de la educación y soltarlo al mundo, con la ilusión de que a alguien le importara lo que yo andaba haciendo, aprendiendo o experimentando.
Y es que, que alguien te presente en una sesión de formación frente a docentes de un cole con la lectura de un libro es, en sí, un regalo, que el libro lo haya elegido pensando en ti, emocionante, que añada que la historia preciosa de "maestra violetera" te define ¡maravilloso! y que a la seño del cuento le acudan pajaritos a jugar con el pelo cuando trama algo, eso..., eso..., eso es tener una sensibilidad inmensa, que por supuesto se le añade ser una maestra genial, una asesora fantástica y una de las mejores personas que he conocido. Sin duda, Mari Carmen Díaz forma parte de mi elenco de brujas favoritas.
Y después de esa presentación tan bonita y emotiva, yo tenía que emprender una sesión de formación sobre evaluación.
¡Anda bonica, al toro!
No se porqué al final ese "temica" me acaba tocando a mí. y siempre me digo que no lo voy a aceptar más y siempre acabo cayendo.
Evaluación, cuando la gente en realidad quiere que le expliques como calificar algo tan complicado como procesos de aprendizaje complejos que son difíciles de controlar, observar, medir..., porque sienten que tanto la administración como las familias les presionan para que midan con exactitud, con justicia, con total y total objetividad y con posibilidad absoluta de justificación de todos los detalles de esa "nota". ¡Ahí es ná! como si eso fuera posible.
Que sí, que están todas las listas de control, las escalas de estimación y las maravillosas rúbricas y que al final sacar una nota es lo más fácil de hacer cuando le coges el ritmillo y si te vas a la herramienta de Séneca te sale hasta con los decimales en la centena. Eso en realidad podrá dejar tranquila a la administración que hará porcentajes y escalas y comparará con otros colegios y otros pueblos y otros países y nos dirá que tenemos que esforzarnos más y formarnos mejor . También a las familias que si son altas sentirán orgullo y felicidad y si son bajas buscarán academias o pasaran horas y horas de tareas de apoyo en casa o acabarán asumiendo que el niño "no sirve pa los estudios"
Pero como decía el Principito:
Y la realidad es que lo que nos quita el sueño a la mayoría de docentes que estamos con niñas y niños cada día es cómo y qué hacer para lograr que nuestro alumnado aprenda más y mejor y si además lo hace feliz, sintiendo orgullo por su crecimiento personal, eso ya es "lo más de lo más". No queremos números, queremos soluciones.
Y sí, algunas pasan por mejorar nuestro trabajo o nuestra formación, pero también y absolutamente no menos importante, por bajar ratios, aportar recursos, aumentar profesorado y mejorar infraestructuras.
Evaluar es saber que en las aulas de infantil sería imprescindible que hubiese menos niñas y niños y al menos dos docentes.
Evaluar es aumentar el profesorado de apoyo en lugar de disminuirle las horas y dedicarlo solo a sustituir bajas.
Evaluar es saber que para aprender en un mundo digital los centros deben de tener dotación informática y personal técnico que atienda esas herramientas.
Evaluar es saber que nuestro alumnado necesita pasar más horas de calidad con su familia y que la conciliación familiar no pasa por convertir los colegios en guarderías 12 horas al día, sino en conseguir horarios razonables en los trabajos de todo el mundo y sueldos dignos.
Evaluar es saber que los centros tienen que tener patios que sean espacios de aprendizaje y no solo cemento o pistas deportivas.
Evaluar es saber que es necesario respetar la profesión docente y valorarla porque tiene en sus manos el futuro de nuestra sociedad.
Y cuando te das cuenta que toda esa evaluación le importa a la mayoría de los responsables un pimiento, lo que te queda es seguir sonriendo y abrazando a la chiquillería a la vez que intentas dividir cada día en veintitantos pedacitos para saber a quien tienes que abrazar porque viene triste, calmar a quien viene enfadado, ensayar la lectura con quien lee despacio para que pueda leerla con éxito, buscar ideas para no poner techo a quienes van más allá de lo que las paredes de la escuela le dan, entender a quienes son creativos y no se ajustan a propuestas cerradas, organizar materiales diferentes para grupos diferentes porque no todos demandan lo mismo...
¿Y a todo eso que nota le ponemos?
AUTORA: Paqui Loli Tellado
ILUSTRADOR: José Ángel Jáimez
sábado, agosto 24, 2019
¿Atender ese cerebro mediador?
lunes, julio 15, 2019
Aprehender
domingo, junio 23, 2019
Se acaba una etapa
El viernes celebramos nuestro último día juntos en el cole, aunque, sabemos que no serán los últimos para nada porque nos unen lazos demasiado grandes después de seis años de trabajo conjunto.
De otra forma ni siquiera comiences.
Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
Esto puede significar perder novias,
esposas,
parientes,
trabajos y,
quizá tu cordura.
Ve hasta el final.
Esto puede significar no comer por 3 o 4 días.
Esto puede significar congelarse en la banca de un parque.
Esto puede significar la cárcel.
Esto puede significar burlas, escarnios, soledad…
La soledad es un regalo.
Los demás son una prueba de tu insistencia, o
de cuánto quieres realmente hacerlo.
Y lo harás,
a pesar del rechazo y de las desventajas,
y será mejor que cualquier cosa que hayas imaginado.
Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
No hay otro sentimiento como ese.
Estarás a solas con los dioses
y las noches se encenderán con fuego.
Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final,
hasta el final.
Llevarás la vida directo a la perfecta carcajada.
Es la única buena lucha que hay.









