jueves, mayo 20, 2010

Compartir, analizar, evaluar, mejorar

Hoy conferencia de Isabel Solé, ayer sesión última del proceso formativo de lenguaje oral, dos tardes intensas, pero que han merecido la pena.
No he podido evitar al escuchar a Isabel Solé pensar en nuestra sesión de ayer. Ella nos ha hablado de la necesidad de exponer a nuestras niñas y nuestros niños a situaciones en las que realmente tengan que resolver un problema que tenga sentido y que sea complejo, y que es de esta manera en la que podrán conseguir las competencias lingüísticas más elevadas y no al simple descifrar el código.
Y de repente se me ha escapado la sonrisa imaginando el vídeo de ayer con la pareja de Natalia intentando hacer un guión para explicar a su clase cómo habían elaborado una escultura.
Ya han aprendido (son de infantil) que un guión no hay que poner todo porque no es para leer, sino que sirve para "pensar lo que vamos a decir", así que la maestra le pregunta:
.- Pues si no escribimos todo ¿que escribimos que sea lo más importante y que nos ayude a acordarno de lo que queremos decir?
Es genial ver esos rostros tan diminutos, tan concentrados y esos ojos muy muy abiertos, pensando como poner en poquitas palabras el significado de muchas.
Al final lo deciden y comienzan a escribir, han sido capaces de decidir que parte pequeñita va a representar todo el proceso, han sido capaces de enfrentarse a la obtención de la idea principal de un todo y lo han conseguido, a su manera, pero lo han conseguido.
Después cuando se enfrentan a sus compañeras y compañeros para hablar de su escultura, apenas lo miran, porque el proceso de elaboración que han vivido pareciera no necesitar de un guión escrito para contar, sin embargo, hay un momento que se dan cuenta que han olvidado algo y vuelven al guión.
Si lo que ellos han conseguido nos parece importante, no lo es menos el proceso de aprendizaje que surge cuando ella nos enseña su trabajo y lo expone a nuestra mirada y a nuestro "consejos de mejora".
Como casi siempre nos parece fantástico y no deja de sorprendernos gratamente de lo que son capaces tan pequeños, del auditorio que escucha, de como han avanzado a la hora de hacer preguntas, de la soltura en la exposición, de como los que exponen dan el turno de palabra, etc.
Pero también tenemos propuestas de mejora que ella escucha, admite y agradece, planteamos que tal no sea tanto explicar el proceso de construcción de la escultura como ir más allá y que cuenten porqué, que significa, cómo se les ocurrió, de quién aprendieron, es decir, que hagan como si fuesen escultores de verdad. Le planteamos que en esta ocasión la exposición no tiene una presentación clara ni tampoco un cierre, algo que parecía conseguido y que tal vez hay una vuelta a trás porque el texto oral para exponer también era distinto y novedoso para las chicas y los chicos, etc.
También su actuación en la elaboración del guión se pone encima de la mesa para analizarla, en este caso sus preguntas nos han parecido que han sabido guiar a la pareja a la realización de la actividad con bastante acierto. Ella misma reconoce cuanto ha avanzado, en los primeros vídeos sus prisas no dejaban tiempo a que pensaran o decidieran y era ella la que ocupaba la mayor parte del tiempo hablando. Cuando fue consciente de eso, pasó un tiempo en el que se esforzaba enormemente por no intervenir, en esta última creemos que se acerca mucho más a lo deseable, por un lado, respeta los tiempos, pero por otro los sabe quiar con preguntas abiertas que les permiten pensar por donde ir.
Nos atrevemos incluso con Daniel Cassany y su conferencia para el congreso Leer.es y vemos algunas cosillas que como ponente podríamos aconsejarle que mejorara, claro, que muchas otras nos dan pistas de lo que debe de ser una buena exposición oral.
Por último evaluamos nuestro curso que está llegando a la recta final, necesitamos hacer algunas mejoras para el año que viene pero sobre todo vemos que somos un grupo, un pequeño gran grupo, un grupo de tres años, un grupo que ha crecido enormemente, un grupo que cree que tiene mucho por aprender, un grupo con muchas ganas de seguir aprendiendo..., y además de todo eso nos despedimos hasta el curso que viene con una pequeña merienda con muchas risas, con abrazos, y con la pechakucha de Anibal de la Torre que no podemos acabar de ver porque nos falla la conexión a internet, pero que prometemos ver cada una en su casa y que seguro que cuando acabemos de verla nos emocionará pensar que nosotras hacemos sin duda alguna escuela 2.0, a pesar de que a veces los medios no nos lo pongan fácil.