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jueves, julio 21, 2016

La presa. Irène Némirovsky





"La lectura le proporcionaba lo que a otros les da el alcohol: el olvido de la vida."

"Porque la juventud es un vino sin igual, que a veces se bebe en una copa barata"

"Eso es lo único a lo que el ser humano no se resiste. Cuando se apela al interés desconfía de inmediato, se pone en guardia, pero la adulación vuelve a adormecerlo."

"El éxito, cuando se ve de lejos, tiene la belleza de un sueño, pero cuando entra en el terreno de lo posible parece sórdido u mezquino."

"Pero no hay nada más amargo que ver que un esfuerzo sobrehumano proporciona tan poca felicidad."





domingo, julio 12, 2015

Y de nuevo un porche...




Esta vez, ha sido más cercano. Güejar Sierra, cerquita de Granada, me regala un porche, más pequeño pero con el mismo encanto de "mi primer porche".
Aquel de antaño representa un viaje iniciático en el que quiero aprender a escucharme a través del silencio.
Vivir en un lugar que no es propio es, demasiadas veces, lo que hacemos a diario. Tirar los muros de ese círculo cerrado nos permite reencontrarnos con lo que realmente somos, 
Mi lugar especial para continuar el viaje he descubierto que son los porches, tienen la magia de conectar el interior y el exterior en una zona neutra que te permite mirar al pasado y al futuro sin nostalgia y sin miedo.
Me gustan los porches y en esta ocasión nuestra escapada veraniega me ha vuelto a regalar uno.
También los libros que me acompañan acaban teniendo un papel especial en mi viaje. 



Sin prisas pero sin pausas.
Cambiar el reloj por la brújula para tener el norte claro.
No es exactamente lo que esperaba y eso me está gustando.
Hace en una primera parte un recorrido histórico sobre nuestra percepción del tiempo. para acabar situándonos en el momento en que nos encontramos, en el que hace una reflexión sobre la visión actual del tiempo, la prisa, el estrés, el papel de las tecnologías en toda esta vorágine sin sentido del desfase inmediato de lo moderno, de lo nuevo.




Me encanta  compartir párrafos o frases del libro y para eso, el móvil y el wassap me llevan de forma inmediata a compartir una pequeña charla. A veces con mis compis de cole, a veces con mis hermanas, a veces a través de twitter con el mundo (que a veces no es nadie).
Pero, sobre todo, me encantan esos pósit transparentes que sujetan esa pequeña leyenda para que puedas fácilmente volver a encontrarla.
Me gusta ver luego el libro vestido de papelines de colores adornado como las calles en la feria.


Me fascina la soledad del porche


También la mecedora, ésta es más pequeña que la primera pero me regala igualmente ese pequeño vaivén que tiene un cierto poder sanador.
Me atrevo a aventurarme en el mundo de la escritura y comienzo algo que no se si llegará a ver la luz pero que necesitaba hace tiempo poner por escrito y en este rincón acabo encontrando las palabras.
Entre lectura y escritura, una paseo por el móvil por el que me llegan las sonrisas de mano de mis brujas preferidas.


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Yo quiero vivir en la primera fila, ese es mi norte.

Entre tanto llego, en el camino, no solo la soledad ayuda, también en el porche la compañía de gente fantástica y divertida que entre la "cúspide del abastecio" y "la revolución de la taxonomía" me reafirman que la risa, junto una buena sangría es con diferencia la mejor de las pócimas para disfrutar de la vida.








domingo, agosto 26, 2012

Perder la infancia


Los libros no los elige uno, son ellos quienes nos eligen (Ernesto Sábato)


Llevaba tiempo sin encontrar un libro de esos que te cuesta cerrar  hasta que no lo acabas, de los que hacen que la comida salga tarde, o de los que te quitan el sueño antes de ir a dormir, en lugar de hacer de sedante.
Y por fin hace unos días encontré uno, cuando comencé a leer “La isla de los caballeros” de Toni Morrison
He llegado a él gracias a otro libro: “las mujeres que escriben también son peligrosas” donde me entero que Toni Morrison fue la primera mujer negra que recibió el premio Nobel de literatura y una gran combatiente en favor de los derechos civiles, con un gran compromiso con la lucha en contra de la discriminación racial.

El libro nos adentra en la vida de siete personajes, a través de los cuales exploramos todo un mundo de sentimientos y modos de vivir diferentes y profundos, que nos llevan a reflexionar sobre el modo en que la cultura nos dirige la vida, pero también, sobre las actitudes vitales tan diferentes que personas de una misma cultura pueden llegar a tener, o el modo en que unas culturas influyen en otras.
La emancipación femenina y la dificultad añadida a ser mujer que representa ser negra, así como la relación entre generaciones están también muy presente a lo largo de toda la novela.
Pero la novela te llega sobre todo porque te lleva de la mano de sus personajes a vivir todo un mundo de emociones muy profundas, sentimientos contradictorios, luchas internas en las que cada uno de los personajes intenta ser feliz, o al menos sobrevivir de la mejor manera posible.
Cuenta una historia desde el interior de las personas , de sus deseos, sus sueños, sus miedos, sus fracasos, sus mentiras...
Es una novela en la que los tiempos no son lineales y es en esas continuas idas y venidas a través del tiempo en las que consigues entender la complejidad de los personajes.
Y un poco de soslayo, a través de un personaje muy presente en la historia (el hijo de Valerian y Margaret), pero que no llega a aparecer en escena, hila un relato impactante, que a mi me conmocionó especialmente cuando casi al final del libro acabas engranando todas las piezas que te ayudan a entenderlo.
Y aunque tal vez no sea un tema fundamental en el libro,  no puedes dejar de pensar como la infancia de las personas tiene una enorme importancia en su vida futura. Cómo, ese niño que fuimos o que nos dejaron ser, no nos abandona nunca y de que manera tan fuerte marca nuestra existencia.
Finalicé su lectura y sin acabar de decidirme por el siguiente, en el calor sofocante del medio día, decidí ponerme en el ordenador una de esas películas que guardo en la carpeta “pelis de Ana” y que siempre son un acierto ya que me las elige mi hermana Ana que es un sol de hermana y tiene la enorme capacidad de saber siempre lo que me gusta.
Pero en este caso ocurrió una de esas casualidades que yo siempre pienso que no ocurren “por casualidad” y acabé viendo “Mis tardes con Margueritte” una película preciosa en la que Gérard Depardieu encarna a un personaje entrañable que de nuevo me lleva a esa reflexión, medio de madre, medio de maestra, medio de niña, en la que siento la tremenda responsabilidad que tienen las personas cuando les corresponde educar a una criatura ya que están decidiendo cual será su vida adulta.
La fragilidad de la infancia se presenta en esta dos historias que llegan a mis manos de forma impactante y no puedes pasar por ellas sin compartir el dolor inmenso con todas las criaturas de este mundo que sufren la peor de las carencias, el afecto y el cuidado de quienes tienen la obligación de quererles.




Y acabo con una narración que se escucha durante los títulos de crédito de la película que me parece preciosa:
Fue un encuentro poco corriente entre el amor y la ternura.
En su camino no había duda, tenía nombre de flor, vivía rodeada de palabras, adjetivos traidos por los pelos, verbos que crecían como la hierba.
Algunos se colaban de forma oscura, pero ella atravesó mi cascarón y se coló con dulzura hasta mi corazón.
En las historias de amor no siempre hay solo amor, a veces no hay ni un te quiero y sin embargo, queremos.
Fue un encuentro poco frecuente, la conocí por azar en un banco de la plaza, no abultaba mucho, no era más grande que una paloma con sus pequeñas plumas, alli estaba rodeada de palabras, nombres comunes como el mio.
Me dio un libro, ñuego otro, páginas que estallaron ante mis ojos.
No te mueras todavía, tienes tiempo, espera, no es tu hora pequeña flor, dame un poco más de tu vida, espera.
En las historias de amor no siempre hay solo amor, a veces no hay ni un te quiero y sin embargo, queremos.


jueves, septiembre 01, 2011

La evolución de Calpurnia Tate




"Es asombroso lo que uno puede ver cuando se sienta a mirar"
                                         Calpurnia pág.34




Este libro se lo regaló mi hermana Ana a mi hija Irene hace ya algún tiempo con una dedicatoria preciosa:

"Desde las primeras páginas del libro, Calpurnia me recordó a tí:
Perspicaz.
Hábil con la palabra.
Abogada de causas perdidas.
De audaz imaginación.
Luchadora.
Sensible.
Y supe sin duda alguna que Calpurnia solo podía terminar en tus manos...
Te quiero. Ana

Para mí, si un libro o una película que mi hermana Ana recomienda es una apuesta segura de que, no solo lo voy a disfrutar, sino que también va a conseguir emocionarme, por eso en varias ocasiones he animado a Irene a que lo leyese, aunque con poco éxito por mi parte, debido tal vez a la competencia desleal de internet y otras rutinas adolescentes. (Esto merecería otra entrada)
Así que este verano ha estado entre mis lecturas obligadas para compensar un poco, el abandono al que la pobre Calpurnia estaba siendo sometida por parte de mi hija Irene.
Como no podía ser de otra manera, el libro me ha encantado. Como dice en su contraportada:
"Una lectura obligada para todas las edades. Una protagonista para recordar"
Es asombroso todo lo que podemos encontrar en un libro aunque no esté escrito con tinta, la de ideas, pensamientos, reflexiones que esta novela nos puede llegar a proporcionar .
Para empezar, todo un mundo de personajes interesantes, incluso esos que aparecen solo un poquito y luego desaparecen silenciosos. Pero sobre todo, el abuelo y Calpurnia, dos seres que consiguen llenar mutuamente esos espacios incomprendidos y solitarios de los diferentes, esos paisajes de soledad cuya riqueza reside en transitarlos y disfrutarlos cuando consigues evadirte del mundo, que forman todo un universo en el que nadie puede imponer normas, ni decirte esto es lo que debes hacer o pensar y donde la diferencia se convierte en riqueza, espacios es los que es el resto de mundo el que no sabe..., no comprende...
Esos espacios remotos y apasionantes que se vuelven mucho más emocionantes, si encuentras un alma gemela con quien compartirlos algunos instantes.
El abuelo representa ese momento de la vida en el que algunas personas afortunadas descubren lo que verdaderamente es importante, ese tiempo en el que los convencionalismos, las normas, las ideas, pasan el filtro de lo que  realmente necesitas para ser feliz, para vivir en paz y en el que algunas personas han conseguido un mundo interior tan rico, tan apasionante que pueden vivir acompañados y estar maravillosamente aislados. Un abuelo aparentemente huraño, solitario, dueño de una inmensa biblioteca y de un laboratorio en el que nadie se atreve a entrar.
Y una niña con la necesidad de descubrir el mundo, en un espacio y en un tiempo que no son los suyos y que tiene la suerte de colarse en ese otro universo del abuelo en el que descubre lo que realmente le emociona, pero por el que solo puede transitar a ratos y casi a escondidas y en el que pronto descubre que no le van a dejar quedarse mucho tiempo, sin más razones, que la existencia de leyes y convencionalismos absurdos que limitan la libertad de ser y de pensar de las personas, sobre todo, si además tienen la desgracia de ser mujeres.
Calpurnia va descubriendo, sin entenderlo, que ser mujer le impide vivir como quiere, decidir lo que ser. Elegir se convierte en un verbo que ella no puede conjugar y está dispuesta a luchar por cambiarlo, pero también va descubriendo lo difícil que eso le va a resultar y cómo va perdiendo poco a poco la batalla.

Cada capítulo del libro empieza con una cita de "El origen de las especies", este libro del genial Darwin tiene un especial protagonismo a lo largo de una historia que  nos descubre a través de los distintos personajes otra evolución de un espacio más corto de tiempo: la evolución de la vida. El transcurrir lento de la inocencia hasta descubrir el mundo, el turbulento mundo de la adolescencia intentando romper con todo y abrir nuevos cauces, la resignación del paso del adulto por el mundo, rápido, sin mucho tiempo para pensar y dejándose llevar por el cauce labrado tras siglos de discurrir de otras aguas y al final el descubrimiento del sentido de hacia donde vamos y la contemplación serena del final donde a veces el cauce se ensancha y permite salir por lugares diversos en los que este final ya no representa una amenaza, sino una promesa de remanso y paz.

También es un libro de "pequeños detalles", un libro que nos muestra que las personas necesitamos sentirnos importantes, necesitamos que se valore lo que hacemos y de qué modo un pequeño gesto de alguien que nos reconoce, nos ilusiona y nos vuelve más amables, más serviciales, más atentos: el fotógrafo, el cartero, la cocinera o el hermano menor son pequeños ejemplos.

Vemos también la evolución de Calpurnia como observadora, con la ayuda del abuelo aprende a mirar la naturaleza a prestar atención a los detalles, a ver con otros ojos, a mirar lo pequeño a encontrar lo que otros no ven y eso lo traslada también a su vida, a su entorno, a las personas que le rodean.

Nuestra protagonista también aprende a preguntar sobre el mundo, a cuestionarse sobre todo y a hipotetizar y avanzar posibles soluciones y cuanto más avanza, las preguntas que le surgen son más complejas, más rebuscadas, pero también sorprendentemente ella está más capacitada para darles respuesta.

También me encantaría comentar el final, pero me lo reservo para cuando hayáis ledo el libro y lo comentamos en privado ¿os parece?