martes, octubre 05, 2021

El Día Mundial de los y las Docentes y los álbumes de Monstruos



Celebrado anualmente el 5 de octubre desde 1994, el Día Mundial de los Docentes conmemora el aniversario de la suscripción de la Recomendación de la OIT y la UNESCO relativa a la Situación del Personal Docente (1966).

Nunca se me había ocurrido leerlo y hoy “he pasado por allí” y me parece interesante como declaración de intenciones a nivel mundial, aunque parezca que no vivimos en el mejor momento para la educación, sobre todo para la educación pública.

De cualquier modo me ha gustado leer las “Recomendaciones”, aunque solo sea por ver el camino que nos queda por recorrer.

“Debería reconocerse que el progreso de la educación depende en gran parte de la formación y de la competencia del profesorado, así como de las cualidades humanas, pedagógicas y profesionales de cada educador”

Leerlo me ha llevado a repasar mi “día de docente jubilada” que disfruta de la biblioteca de mi cole unos días a la semana. Para empezar, me encanta llegar y escuchar camino de la biblioteca el murmullo de la vida en las aulas y mirar de reojillo esa manera interna de hacer cosas interesantes que se respira en las clases.

Me encantan esas maestras de un lado para otro o sentadas a nivel de sus criaturas compartiendo cada uno de los proyectos que llevan para adelante.

Por el camino, esos pasillos llenos de trabajos ya acabados, pequeñas muestras de la “exposición fotografías por la paz”, ese “universo convertido en arte”, o los carteles publicitarios que avisan de que el proyecto de evaluación inicial “las elecciones” ha llegado a su fin.

Me emociona pensar que cada año comienzan con una muestra viva de democracia y que en ese camino a sus elecciones particulares, las docentes de mi cole, sin que sus criaturas se sientan presionadas, van anotando con diferentes herramientas su nivel de lectura, de escritura, de lenguaje oral, de matemáticas..., para saber cómo ayudar a que mejoren cada uno a su ritmo y sacando lo mejor de si.

Ahora en octubre comenzarán su primera secuencia de PLC y en el primer ciclo va a ser sobre cuentos de monstruos y álbum ilustrado, tiene una pinta maravillosa y estoy segura que me va a encantar escucharlas contar cada paso, cada reflexión de sus niñas y niños y ver al final esos álbumes ilustrados que producen seguro con mucho arte.

Hemos ampliado los fondos de la biblioteca con libros de monstruos y mientras los voy catalogando los disfruto y anticipo sus caras ante algunas historias.

Tengo que dar las gracias mi grupo de wassap “Club del álbum Ilustrado” por sus recomendaciones tan interesantes y a mi amiga María José por acompañarme a la librería Zebras a conseguir el máximo posible de estas sugerencias.

Os comparto los títulos que hemos recopilado y si conocéis más os agradeceremos que nos los recomendéis:

  • Mucho de Sol Ruiz.
  • La extraña visita de Gracia Iglesias y Vicente Cruz.
  • La extraña sorpresa de Gracia Iglesias y Vicente Cruz.
  • Pink Monster de Olga de Dios.
  • Los monstruos también lloran de Guillaume Duprat.
  • Gorilla de Anthony Browwne.
  • Ahora no, Bernardo de David Mckee.
  • Donde viven los monstruos de Maurice Sendak.
  • Los monstruos también se lavan los dientes de Jessica Martinello y Grégoire Mabire.
  • El atlas de los monstruos y fantasmas del mundo de Federica Magrin y Laura Brenlla.
  • Greta la loca de Geert De Kockere y Carll Cneut.
  • La cosa perdida de Shaun Tan.
  • Diablote de Teresa Duran y Elena Val.
  • Juul de Gregie de Maeyer y Koen Vanmechelen.
  • El extraño caso del Dr. Jekyll & Mr. Hyde de Robert Louis Stevenson y Mauro Cascioli.
  • Boom. La guerra de los colores de Ximo Abadía.
  • Dos monstruos de David McKee.
  • Gorilón de Jeanne Willis y Tony Ross.
  • Para esconderse de un monstruo de Gustavo Roldán.
  • ¡A dormir Monstruos! De Ed Vere.
  • El banquete de los monstruos de Emma Yarlett.
  • Yo mataré monstruos por ti de Santi Balmes y Liona.
  • A todos los monstruos les da miedo la oscuridad de Michael Ecoffier y Kris Di Giacomo.
  • Camuñas de Margarita del Mazo y Charlote Pardi.
  • El monstruo del armario existe y te lo voy a demostrar de Antoine Dole y Bruno Salamone.
  • Cómo reconocer a un monstruo de Gustavo Roldan.
  • Monstruosa sorpresa de Édouard Manceau.
  • El Grúfalo de Julia Donalson y Axel Scheffer.
  • Fuera de aquí, horrible monstruo verde de Ed Emberley.
  • La vida de los monstruos de David aceituno y Roger Olmos.
  • Guía de monstros, bestias y seres extraordinarios de Montse Rubio y Severina Malaspina.
  • El gran libro de los monstruos de Pau Clua y Dani Montero.
  • El pavoroso miedo de Estefania Susto de Lefèvre y Gauthier.

De entre todos puede que alguno no sea exactamente un álbum ilustrado, pero investigarán para ver qué los diferencia de los cuentos con muchas ilustraciones y aprovecharán para aprender mucho más sobre lectura y escritura, pero también sobre lectura de imágenes que es una de las asignaturas pendientes de la escuela en este mundo lleno de ellas y de significados muchas veces ocultos y no bien intencionados.

Estoy segura que va a ser una secuencia emocionante y muy rica en aprendizajes de todo tipo.

Uno de los libros que estaban entre los que han llegado esta mañana ha sido “Monstruoso. La ciencia que hay detrás de tus monstruos favoritos” de Carlyn Beccia. No es un álbum ilustrado pero me ha parecido una joya para abrir otros caminos en esta secuencia tan emocionante. Tiene una mezcla de la ciencia tras esos seres fantásticos y parte de la historia de su aparición. Sin duda, se trata de un libro que no puede faltar en una biblioteca.

Para acabar les robo una foto de uno de los rincones donde ya andan trabajando la ilustración y aprovecho para felicitar a todas las docentes que cada día se dejan la piel en sus aulas intentando hacer un mundo mejor.




jueves, septiembre 23, 2021

Leer Iberoamerica Lee 2021

 


Acudí a estas jornadas vestida de una nueva vida de jubilada que quiere seguir disfrutando, compartiendo y participando de cosas que mejoren la educación.

Un encuentro en torno a la lectura convocado tras una pregunta:

¿Existen lectores al margen?

Si escuchar a gente preparada y preocupada por la palabra escrita me suponía todo un lujo, hacerlo en torno a una reflexión tan interesante y tan importante me emocionaba doblemente.

Han sido dos días apasionantes en los que me descubro, una vez más, una enamorada de la voz humana, de la voz que alzan personas comprometidas, que creen en un mundo mejor en el que todas puedan tener derecho a la palabra, a ser escuchadas, a decir y a ser alguien en la construcción de una humanidad mejor.

Muchas ideas y muchos mensajes para seguir adelante en un empeño importante, que la lectura llegue a todo el mundo, que sea accesible, que genere lazos de unión entre personas, que ayude a crear personas críticas, reflexivas..., más humanas.

Me hubiera encantado apuntarlo todo, quedármelo todo, pero preferí escuchar con la tranquilidad que nos proporciona hoy este nuestro mundo tecnológico que nos permite volver a escuchar todo.

Respiramos una mezcla de pesimismo y optimismo en torno a la sociedad actual, por un lado la idea de que somos “ese mundo enfermo que convierte al otro, al distinto a mi, en peligroso” y por otro lado la idea que nos empodera y nos anima a seguir de que “la revolución será educativa o no será”

Se hablo mucho de lectura, de planes de lectura, de las bibliotecas como lugares que son y que deberían ser, de leer qué y cómo y porqué, de lo que es en el siglo XXI el analfabetismo...

Todas las mesas fueron interesantes. Especial “la mesa joven” , esa mesa llena de ideas inteligentes, frescas que nos dan un mensaje de esperanza. Dos blogueras, Kim López y Agustina Cabrera , Mateo Pérez del Club de lectura “Libros Coma Area!” y Dana Elizondo,  una jovencísima Booktuber que nos recomendó leer a Alberto Manguel. ¡Todo un baño de voces limpias y refrescantes!

Anoté montones de ideas que no sería capaz de atribuir a cada una de las personas que me las regaló pero que os invito a que las busquéis entre las charlas en los dos vídeos de las jornadas que podéis ver aquí, porque os va a encantar escucharlas:

“Leer al autor y leerse a si mismo. El texto leído como una conversación.”
“Ser y estar como otro distinto a mi.”
“Somos presos sin ser capaces de ver nuestros barrotes.”
“Leer al otro es importante”
“Las historias sencillas deben existir”
“El runrún de nuestros ancestros”
“No hay libertad en la pobreza”
...

 

“La pasión de la maestra que enseña a leer ”

Esta me pareció mágica por lo que representa y también porque eché en falta en estas jornadas una mirada a la escuela que “enseña a leer”, a la escuela que debe enseñar a leer, a cómo la escuela debe enseñar a leer, a cómo la escuela debe de hacer para que nuestras niñas y nuestros niños amen la lectura, se apropien de ella y descubran esa herramienta poderosa que puede cambiar el mundo. Esa mirada a la escuela tristemente demasiado hacedora de lectoras y lectores al margen, pero también y sobre todo, esa escuela herramienta empoderadora de los márgenes cuando sabe cómo  enseñar a leer.

Invito a que nunca más cuando se hable de lectura falte una buena maestra de infantil que nos muestre “la pasión de la maestra que enseña a leer”

Han sido unas jornadas con mesas en las que se ha leído casi tanto como “oralizado”. Sin duda, para mí entre las lecturas escuchar a Sara Bertran en la mesa “Afueras” fue todo un deleite literario e ideológico que os recomiendo no os perdáis y en el lado de la oralidad, sin duda escuchar a Constantino Bértolo “ese hombre culto que sospecha de la cultura” y que cree que “hay que leer para hacer la revolución” fue muy interesante a la vez que nos regaló su fina ironía.

Me traje tarea a casa, reescuchar las jornadas “de a poquito”, leer la poesía de Violeta Gil y a Matilde Campilho y sin duda a Luiz Ruffato. Seguir a Violeta Gil en el escenario, que nos regaló un final mágico y apoteósico. Seguir más de cerca el blog “Linternas y bosques” https://linternasybosques.com/ de Adolfo Córdoba y leer la cena de los notables de Constantino Bértolo.


martes, junio 22, 2021

Me niego a decir adios




No encuentro palabras a esta sensación tan grande, tan inmensa de agradecimiento. No paro de decir que soy una mujer afortunada, que la vida me ha regalado la suerte de tener un cierto imán para que se acerquen a mí las personas más maravillosas, las más divertidas, las más pasionales, las más inquietas, las más "revolucionarias", entendiendo por revolucionarias a todas esas personas que saben que el mundo se puede cambiar desde abajo, siendo modelos de vida y sin miedo a hacer lo correcto aunque no sea lo más cómodo. Os quiero a todas y cada porque que me habéis enseñado a ser mejor persona.

Hoy ha sido mi último día lectivo. Toda una mañana de juegos divertidos. Se me ha roto la cámara del móvil. ¡Hoy tenía que ser!. Pero de repente, no me ha importado, porque ninguna foto logrará recoger lo que yo veía en sus risas, en sus ojos, en sus cuerpos divertidos bailando el baile del sombrero. Con mucha marcha o con mucha timidez. Me prometí no llorar, pero no he podido cumplir mi promesa.
Mañana recogeré de mi mesa dos bandejas llenas de corazones, cartas, dibujos, más corazones, sobres con las formas más insospechadas llenos de nubes o papelajos mal recortados llenos de te quiero seño, eres la mejor seño o  poemas cortitos llenos de rimas hermosas.

El viernes "mis familias" me enviaron mi regalo de despedida a través de una "mamaestra". Un regalo genial que disfrutaré a tope, acompañado del mejor regalo del mundo, de nuevo esa sensación de ser una mujer afortunada, de recibir tanto, tanto, tanto. De nuevo tengo que decir que he sido una suertuda, siempre las he notado cercanas, he podido contar con ellas y creo que hemos tenido esa conexión especial que da saber que compartíamos la responsabilidad de acompañar un camino de vida, de dejar esas piedrecitas blancas en su mano que les ayudaran a no perderse para que  sepan elegir el mejor camino con la seguridad de que siempre nos tendrán cerca.

Después nuestra comida de fin de curso. ¡Yo no quería "fiesta de jubilación" porque en realidad no lo hago hasta el 4 de septiembre y me da "yuyu" celebrar algo antes de que suceda. ¡me lo habían prometido! Así que entenderé que esto de hoy solo ha sido un anticipo y que tendremos que reencontrarmos más allá del verano. Tengo el mejor colegio del mundo. Somos un gran equipo. 
Myriam Nemirovsky decia que en los ojos de las maestras veía si eran capaces de entender "ese modo de hacer" "esa filosofía de la educación" y yo me voy rodeada de esas miradas. Miradas de grandes profesionales que saben que si algo es valioso en el mundo son las niñas y los niños, lo que sienten, lo que aprenden, lo que  quieren, lo que entienden... Grandes profesionales con capacidad de enseñar y aprender, de escuchar, de abrir las puertas del aula al mundo, de dar alas para que sean capaces de los vuelos más altos.

Releo y nada de lo que he escrito hasta ahora es suficiente, mis palabras no son capaces de describir la inmensidad de mis sentimientos, pero hay una que se acerca: 

¡¡¡¡¡¡GRACIAS!!!!!!!






jueves, diciembre 31, 2020

ADIOS 2020


Tarde y noche repleta de mensajes de felicidad por dejar atrás 2020 y recibir por fin 2021. Al final es el deseo humano de celebrar y de regalar a otros los mejores deseos. Solo eso.

2020 ha sido un año más, en un mundo lleno de otras pandemias, de guerras interminables y millones de personas buscando un lugar cálido y acogedor donde llevar una vida tranquila en otra tierra aparentemente generosa y humana que en realidad, no les quiere, les cierra puertas pero recoge los recursos de los lugares que les vieron nacer.

2020 en realidad ha sido un buen año, un año que nos ha zarandeado y nos ha recordado que no estamos a salvo de nada ni de nadie.

2020 ha sido un año para reinventarnos o para paralizarnos, cada cual elige con la falsa elección de los recursos que te regala la vida.

Ha sido un año más, como lo será 2021. Solo uno más. Y tendremos que dejar de mirar lo que nos señalan los voceros con gritos y destemplanzas para mirar otras direcciones, otros lugares, tal vez donde los gritos ya ni siquiera hacen ruido.

También es tradición resumir el año. Ha sido un año trepidante, a pesar de estar marcado por el confinamiento. Cuando llegó el final de curso, en Junio, tenía la sensación de que habíamos sido capaces de lograr lo imposible y más tarde, cuando leía los dos post que Rodrigo nos dedicó en el País, aún más, me parecía un auténtico logro del que me siento muy orgullosa, en la pequeña parte que me toca.

El verano no fue de desconexión total, ya que preparamos el curso regional de teleformación "Expresión Oral y escrita en infantil y primaria". Fue una aventura interesante. También hablar de "La competencia lingüística en el ABP" en las jornadas virtuales "Transformem el món a través dels projetes" o escribir para @ineverycrea.

Y por último, superar este primer trimestre del curso y conseguir rescatar una gran parte de las cosas que en el cole son importantes. Conseguir que a pesar de la mascarilla, la distancia, las reuniones virtuales  hayamos estado más cerca que nunca y hayamos conseguido seguir escuchando las risas y las ideas geniales de nuestras niñas y nuestros niños aprendiendo y regalándonos cada día una lección impresionante de resistencia. 

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Adiós 2020, bienvenido 2021!!!!!!!!!!!!!



domingo, agosto 23, 2020

Rumor

 


Él.

Dormita aburrido,

junto al rumor de las olas.

Ellas.

Madre e hija.

Parloteo y risas

que mecen las olas.

Él.

Dormita aburrido.

Una nevera cotilla 

me susurra

servil aquiescencia.

Ellas.

parloteo,

risas cómplices

de servilismo sempiterno.


sábado, agosto 08, 2020

Aburrimiento


Aburrimiento.
Muuucho aburrimiento.
Eso es lo que siento ya cada vez que veo o me llega un nuevo documento con instrucciones, medidas, decálogos. 
El último ni lo he leído. Papel mojado.
No le envidio el cargo al señor entrenador de los deportes.
Yo me estaría muriendo de responsabilidad.
Las soluciones buenas son complejas y requieren coordinación con los ayuntamientos, los centros de salud, los centros educativos, las familias y recursos de los de verdad.
Pero... agosto es un mes muy malo.
Luego están "los maestros" que son muy flojos y no está dispuestos a ser héroes.
¡Vaya atajo de gandules!
Y tienen la desvergüenza de decir que es por el alumnado.
¿Que pensarán "las cajeras" de los supermercados?  
¿O "los sanitarios"?
(¿Será genérico cajeras o solo servirá con sanitarios?)
En las redes sociales cabe todo, también empiezan a ser aburridas por previsibles.
Me aburre tanta pandemia en los telediarios y hasta en los programas de cotilleo.
Bueno a veces dan otras noticias: un asesinato, una bomba en Beirut, un accidente...
Y lo peligrosos que son los jóvenes sin cerebro. Así es la juventud.
Pero peor son los inmigrantes que vienen enfermos ya desde las pateras o se lanzan como locos a protestar llenos de virus porque no tienen donde caerse muertos.
Y por eso los tiran a las puertas de los hospitales.
Un soplo de aire fresco "el señoro Plácido Domingo" ha superado el COVID y le ha prometido al virus que va a limpiar su imagen.
Bueno dos, el rey emérito, pobrecillo, menos mal que tiene amigos por el mundo y no se va a sentir solo.
...
Aburrimiento.
Y una sensación honda y profunda de pena, tristeza y de impotencia.
¿Que pasará en septiembre?
Pues lo afrontaremos con paciencia y con ganas de que todo salga bien.
Rellenaremos miles de papeles y protocolos y lo escribiremos en plataformas.
En septiembre nos asignarán alguien de algún centro de salud a quien le habrán asignado media docena de centros más y que nos visitará con suerte en octubre.
Seremos burbujas un rato.
Después burbujas reunidas en el comedor .
Saldremos de la burbuja de vuelta a casa. 
Al día siguiente volveremos a ser burbujas.
Sudaremos a más de treinta grados las mascarillas.
Añoraremos los abrazos.
Aprenderemos a darlos con los ojos, pero no serán iguales.
O sí, porque quien se resiste a abrazar a una criatura de 3 años que llora pidiendo ver a su mamá. ¿Habrá que resistirse? Que suerte no tener un aula de 3 años.
No nos llegará ninguna de esas 6000 personas más que se anuncian en los panfletos.
Seguiremos con los ordenadores viejos que rapiñamos de segunda mano en las familias o las amistades.
...



viernes, abril 24, 2020

Paula Mandarina



Y llegó el confinamiento y nos quedamos en casa sin poder salir y fue todo muy muy muy rápido, tan rápido que no nos dio tiempo ni a pensar en lo que estaba pasando.
Pasó el fin de semana entre charlas, dudas, llamadas, comentarios... Llegó el lunes de clase sin clase, de ser maestra sin niñas y niños cerca, de enseñar sin saber cómo y de aprender cómo enseñar.
En medio de tanto sin sentido, hemos ido descubriendo otras facetas de nuestra profesión y otras maneras de hacer.
En mi caso mi mejor recurso están siendo las mamás y los papás que además de acompañar y ayudar a sus criaturas, rebosan buen humor y buena disposición para todo y consiguen contagiarse unas a otras de fuerza, de risas y de esperanza.
Han sido muchos los recursos que se han compartido, que han inundado las redes. A nosotros nos llegó uno fantástico "Paula Mandarina"
Paula Mandarina es una maravillosa cuentacuentos almeriense que ha trabajado con multitud de centros, con ayuntamientos, asociaciones, etc.
Paula es dulce, divertida, soñadora, picaruela... ¿que cómo lo sé? pues porque escuchándola nos deja asomarnos a través de sus ojos y contemplar su fuerza interior, su magia escapa en forma de sonrisa mientras nos traslada al país de los prodigios. 
Mandarina decidió que mientras durase el encierro iba a regalarnos todos los días un cuento y desde su casa, casi cada día, nos recibe en su jardín para transportarnos a través de la literatura a lugares fantásticos, a selvas lejanas, bosques escondidos.
La seguimos a diario y nos está sirviendo como herramienta de trabajo, un recurso que nos enseña a hablar en público, expresión corporal, cuentos y con la que cada semana aderezamos nuestra secuencia didáctica de los cuentos que hemos preparado para este trimestre de clases a través del viento. 
Si un día falta, la echamos de menos y estamos expectantes esperando la siguiente historia.
Ayer fue el Día del Libro y ella nos regaló la leyenda de San Jorge, un relato precioso y que no podía faltar, pero además, nos lo dedicó a nuestro cole Clara Campoamor y en especial a la mamá de Lucas, otra gran bruja-mama-maestra apasionada de los cuentos, que se viste cada día de creatividad y entusiasmo y a la que SIPRI ya habría contratado si fuese mínimamente inteligente.
Hoy a las ocho en los aplausos del día que se han convertido en rutina y lugar de encuentro esperanzado en las calles, mi aplauso ha sido para Paula Mandarina.
Mandarina cada día nos regala de manera generosa un bálsamo, una medicina imprescindible, ella sabe que nuestra salud del alma es tan importante como la del cuerpo y nos obsequia cada día la pócima de un mundo mágico y la medicina de la imaginación, .
Y por eso hoy, en mi nombre y en el de todas las niñas y niños a los que acaricia con su voz cada día, va mi aplauso largo y sonoro que espero le llegue en forma de abrazos de colores.




 Si queréis disfrutarla la podéis encontrar en
Youtube
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sábado, marzo 21, 2020

Mi poeta mas preciada

Se llama Ana Carmona de Haro y es mi madre. Una de esas mujeres a las que su época les robó la oportunidad de ser quienes querían ser y aun así nunca perdió la sonrisa.
Mi madre solo pudo ir a la escuela primaria, pero acabó escribiendo poemas tan hermosos como este. Recuerda con ilusión su infancia a pesar de vivirla en los tiempos imposibles de la posguerra.
Jugó con nosotros cuando éramos pequeños,  inventó trenes de cartón para entretener a las gemelas y nos hizo las tartas de bizcocho y chocolate más ricas del universo.
La recuerdo lavando eternamente en la pila de la terraza, y cosiendo y cocinando y cuidando sola, lejos de la familia, cuatro criaturas muy pequeñas, pero siempre paciente, supo acudir a lo importante y construyó nuestras vidas a golpe de consejos que mi hermano numeraba.
Ella heredó de mi abuela la pasión por la poesía y nos la inyecto a nosotras mientras batallaba entre cacerolas.
Hoy Día Mundial de la Poesía nos ha regalado una, que espero que no le importe que la comparta.
Al volver al pueblo en su "no jubilación" se atrevió a pintar y se atrevió a escribir y nos regala cuando vamos, tardes de risas, historias nuevas y antiguas y partidas de cartas que casi siempre gana.
Es mi MADRE.




miércoles, febrero 26, 2020

Violetera y ¿evaluadora?




No se porqué pero anda por ahí un duende que me roba el tiempo y cada día que pasa se me hace más corto y me faltan horas para todo lo que me gustaría hacer, por ejemplo, escribir en este lugar: Mi primer blog. El primer sitio donde me atreví a escribir sobre lo que hacía o pensaba de la educación y soltarlo al mundo, con la ilusión de que a alguien le importara lo que yo andaba haciendo, aprendiendo o experimentando.
Ahora voy por mi tercer blog de aula, las redes me enredan y me meto en cualquier sarao que esté relacionado con aprender a enseñar mejor, y tengo casi abandonada esta mi primera criatura, acabo de ver que no pasaba por aquí desde hace casi un año.
Pero hoy he necesitado pasar de nuevo por este lugar donde esparcir mis zarandajas, para compartir un momento de emoción precioso.
Y es que, que alguien te presente en una sesión de formación frente a docentes de un cole con la lectura de un libro es, en sí, un regalo, que el libro lo haya elegido pensando en ti, emocionante, que añada que la historia preciosa de "maestra violetera" te define ¡maravilloso! y que a la seño del cuento le acudan pajaritos a jugar con el pelo cuando trama algo, eso..., eso..., eso es tener una sensibilidad inmensa, que por supuesto se le añade ser una maestra genial, una asesora fantástica y una de las mejores personas que he conocido. Sin duda, Mari Carmen Díaz  forma parte de mi elenco de brujas favoritas.
Y después de esa presentación tan bonita y emotiva, yo tenía que emprender una sesión de formación sobre evaluación.
¡Anda bonica, al toro!
No se porqué al final ese "temica" me acaba tocando a mí. y siempre me digo que no lo voy a aceptar más y siempre acabo cayendo.
Evaluación, cuando la gente en realidad quiere que le expliques como calificar algo tan complicado como procesos de aprendizaje complejos que  son difíciles de controlar, observar, medir..., porque sienten que tanto la administración como las familias les presionan para que midan con exactitud, con justicia, con total y total objetividad y con posibilidad absoluta de justificación de todos los detalles de esa "nota". ¡Ahí es ná! como si eso fuera posible.
Que sí, que están todas las listas de control, las escalas de estimación y las maravillosas rúbricas y que al final sacar una nota es lo más fácil de hacer cuando le coges el ritmillo y si te vas a la herramienta de Séneca te sale hasta con los decimales en la centena. Eso en realidad podrá dejar tranquila a la administración que hará porcentajes y escalas y comparará con otros colegios y otros pueblos y otros países y nos dirá que tenemos que esforzarnos más y formarnos mejor . También  a las familias que si son altas sentirán orgullo y felicidad y si son bajas buscarán academias o pasaran horas y horas de tareas de apoyo en casa o acabarán asumiendo que el niño "no sirve pa los estudios"
Pero como decía el Principito:



Y la realidad es que lo que nos quita el sueño a la mayoría de docentes que estamos con niñas y niños cada día es cómo y qué hacer para lograr que nuestro alumnado aprenda más y mejor y si además lo hace feliz, sintiendo orgullo por su crecimiento personal, eso ya es "lo más de lo más". No queremos números, queremos soluciones.
Y sí, algunas pasan por mejorar nuestro trabajo o nuestra formación, pero también y absolutamente no menos importante, por bajar ratios, aportar recursos, aumentar profesorado y mejorar infraestructuras.
Evaluar es saber que en las aulas de infantil sería imprescindible que hubiese menos niñas y niños y al menos dos docentes.
Evaluar es aumentar el profesorado de apoyo en lugar de disminuirle las horas y dedicarlo solo a sustituir bajas.
Evaluar es saber que para aprender en un mundo digital los centros deben de tener dotación informática  y personal técnico que atienda esas herramientas.
Evaluar es saber que nuestro alumnado necesita pasar más horas de calidad con su familia y que la conciliación familiar no pasa por convertir los colegios en guarderías 12 horas al día, sino en conseguir horarios razonables en los trabajos de todo el mundo y sueldos dignos.
Evaluar es saber que los centros tienen que tener patios que sean espacios de aprendizaje y no solo cemento o pistas deportivas.
Evaluar es saber que es necesario respetar la profesión docente y valorarla porque tiene en sus manos el futuro de nuestra sociedad.
Y cuando te das cuenta que toda esa evaluación le importa a la mayoría de los responsables un pimiento, lo que te queda es seguir sonriendo y abrazando a la chiquillería a la vez que intentas  dividir cada día en veintitantos pedacitos para saber a quien tienes que abrazar porque viene triste, calmar a quien viene enfadado, ensayar la lectura con quien lee despacio para que pueda leerla con éxito, buscar ideas para no poner techo a quienes van más allá de lo que las paredes de la escuela le dan, entender a quienes son creativos y no se ajustan a propuestas cerradas, organizar materiales diferentes para grupos diferentes porque no todos demandan lo mismo...
¿Y a todo eso que nota le ponemos?







AUTORA: Paqui Loli Tellado
ILUSTRADOR: José Ángel Jáimez


sábado, agosto 24, 2019

¿Atender ese cerebro mediador?




Me llega por twitter una entreviststa a Marino Pérez Álvarez catedrático de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Universidad de Oviedo, sobre su libro "El mito del cerebro creador"; me llega, a la vez que ando en la lectura del libro "La palabra Amenazada" de Ivonne Bordelois", Doctora en lingüística, poeta y ensayista.
Ambas lecturas os la recomiendo enormemente a quienes creéis que esto de educar es algo importante que realmente puede cambiar el mundo. 
Dice Marino que "el cerebro no es el causante de que los humanos seamos como somos, sino que es nuestra historia acumulada a lo largo de los siglos y los diversos contextos sociales en los que crecemos lo que hace que seamos así, en este momento".
De aquí se deduce, la importancia de educar a nuestras niñas y niños en el conocimiento de su contexto presente y de su historia desde una perspectiva investigadora, reflexiva y crítica y sobre todo abrir todos esos mundos a quienes están en contextos socialmente empobrecidos.
A veces lo de socialmente empobrecidos no se refiere solo a una pobreza económica, sino a una pobreza cultural en la que la participación social no importa.
Tenemos una sociedad capaz de quejarse de políticos, instituciones y de organizaciones sociales de todo tipo, de su ineptitud o de su corrupción, en conversaciones o las redes sociales, pero que no dedican ni un ápice de su tiempo a participar de manera activa en la mejora de la sociedad en la que viven. 
Necesitamos educar criaturas que se sientan miembros de un colectivo y que quieran mejorar el mundo, que sueñen con utopías, además de saber tener los pies en el suelo. Eso conlleva educar personas con ansia de conocimiento, con deseos de comprender, con afán de comunicarse con otras personas que nos aporten, que nos muestren realidades que no conocemos. 
¡Que difícil tarea! es más, si atendemos algunos discursos, pareciera que educamos en lo contrario, que educamos en el individualismo, y en la incapacidad de mirar más allá de lo que nos interesa de manera egoísta para un placer personal inmediato, aunque eso nos lleve cada vez más a destruir un mundo, que hoy por hoy, parece ser el único con vida en nuestro universo.
Como dice Marino, se aprende de lo que se vive y nuestro conocimiento no depende solo del cerebro, sino de las prácticas sociales. Debemos entender, desde la familia como desde la escuela, la necesidad de hacerles participes de esas prácticas sociales, desde la infancia. Preparar de forma conjunta la lista de la compra o una receta de cocina en el contexto familiar, ir al cine, al teatro o al museo y hablar sobre lo que nos sugiere, nos enseña, nos disgusta de todas esas prácticas sociales y otras muchas que reflejan nuestro modo de vida.
La escuela debe igualmente abrir sus puertas y ventanas y dejar que entre el mundo en sus aulas, de manera que los números de las matemáticas tengan referentes de "la vida, vida" y las palabras habladas o escritas sirvan para mejorar el mundo.
Más horas de lengua o matemáticas para mejorar los "Informes y Evaluaciones" nacionales e internacionales. ¡Tremendo error! La lengua o las matemáticas van implícitas en la geografía, en la historia, en el arte, en la música, en la filosofía y nos sirven para conocer el mundo, si las separamos de todo eso, se convierten en herramientas inútiles que solo pueden resultar tragables si las acompañamos de juegos de aventura con premios convertidos en puro y duro conductismo.
Los lenguajes son instrumentos que si no nos ayudan a pensar, a entender, a cambiar el mundo, sirven para poco, de ahí que su aprendizaje debería estar siempre relacionado con una actividad realmente comunicativa y que un mayor conocimiento del mismo se base en la reflexión sobre su uso en cada una de esas situaciones de comunicación, para mejorarlas.
Escribe Ivonne Bordelois: "¿Quiénes son los que toman la palabra y no la sueltan? ¿Quiénes son los  que ambicionan ser los únicos escuchados y escuchables? ¿Quiénes disponen de de los temas, los tonos y los climas que nos van arrinconando? ¿Quiénes deciden el color y el humor de nuestros pensamientos cotidianos desde el amanecer hasta la noche? ¿Quiénes se apoderan de los palcos de la ciudad y desalojan o ignoran a las voces diferentes? ¿Y quiénes somos los que aceptamos ser llevados por la manada de los discursos imperantes sin intentar valorar ni comprender siquiera el territorio que se disputa, la injusta proporción de aire y de libertad de la que somos despojados?"
Educar para no arrinconar o que nos arrinconen, para escuchar y que nos escuchen, para que no nos despojen de nuestra libertad y nuestros derechos, significa conocer quiénes somos, dónde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí, significa leer, escuchar, hablar, escribir, medir, contar, calcular el mundo en el que vivimos y reflexionar sobre cada una de esas escuchas, charlas, escrituras, mediciones y cálculos para analizar cómo afectan a nuestras vidas.
Demasiado trabajo, para tan poco tiempo, exige que pensemos con mucha seriedad si cada minuto que gastamos en la escuela va encaminado a conseguir esta meta y sirve a este propósito y para empezar si todas y todos  "no caben" en lo que hacemos, no nos andamos encaminando a conseguir una sociedad realmente libre, dónde se respeten los derechos de todas las personas.