Llevo toda la vida en la escuela pública, primero como alumna y después como maestra y como madre de alumnas de la escuela pública, podría decir que la escuela pública es mi vida, así que no puedo evitar estar preocupada, muy preocupada.
También estoy indignada como millones de ciudadanos del mundo que no entienden que la ambición de unos cuantos pueda llegar tan lejos que no les importe que millones de personas carezcan de lo más básico.
Pero a pesar de mi preocupación y de mi indignación no me van a robar la esperanza (que pena que una palabra tan bonita últimamente me cueste tanto utilizarla) en que la escuela pública es la mejor herramienta para hacer un mundo mejor. Una escuela de todos y para todos donde nadie está excluido.
Es una certeza basada en el conocimiento de montones de personas que día a día se dejan la piel intentando educar criaturas para una sociedad llena de incertidumbre y aprendiendo a la vez que enseñan.
Ayer acabamos un nuevo curso formativo con nuestro grupo de Lengua oral entre reflexiones interesantes, evaluación de aprendizajes docentes, propuestas de mejora para el curso que viene y muchas risas, abrazos e invitaciones a visitar y hacer comentarios en ese mundillo de blog que han crecido en este último curso y que nos van a permitir abrir ventanas al mundo, a las familias y a otros profes para que puedan ser testigos de que una escuela pensada en y por nuestras niñas y niños es posible.
Seguimos aprendiendo y enseñando sobre proyectos, quitándonos el miedo con los cuentos, convirtiéndonos en Dalí, investigando sobre los murciélagos, calculando con números que dicen que son grandes para nosotros, aprendiendo sobre volcanes y terremotos, escribiendo noticias, cuidando el huerto, construyendo invernaderos, descubriendo cosas sobre dragones, y escribiendo pócimas mágicas que nos endulcen la vida, y aunque parezcan cosa muy diferentes aprendemos juntos poniendo en común lo que hablamos y cómo lo hablamos.
Todo esto solo un pequeño puñado de docentes, pero sabemos que somos muchas más las personas que no nos damos por vencidas y que seguimos creyendo y luchando por una escuela pública de calidad y también salimos a las calles y protestamos en las redes y nos unimos a todas aquellas iniciativas de lucha contra lo que pretende ser un desmantelamiento de todo lo público, pero creemos que la mayor lucha es demostrar que la mejor educación que pueden recibir nuestras niñas y nuestros niños está en la pública y unirnos a las familias que también creen en ella y luchan por su defensa.
Todo esto solo un pequeño puñado de docentes, pero sabemos que somos muchas más las personas que no nos damos por vencidas y que seguimos creyendo y luchando por una escuela pública de calidad y también salimos a las calles y protestamos en las redes y nos unimos a todas aquellas iniciativas de lucha contra lo que pretende ser un desmantelamiento de todo lo público, pero creemos que la mayor lucha es demostrar que la mejor educación que pueden recibir nuestras niñas y nuestros niños está en la pública y unirnos a las familias que también creen en ella y luchan por su defensa.





