Acabo
de ver en Facebook la noticia de que la Comunidad de Madrid hará un
examen específico para poder entrar a estudiar magisterio y el debate me daba para mas de un cuadradito de esos que si pones punto y aparte saltan sin que acabes.
Este
tipo de noticias ya no sé si me causan risa por lo absurdas o por la
impotencia de comprobar día a día que quienes nos gobiernan tienen
las neuronas de vacaciones permanentes, por no ser grosera.
Lo
primero que pienso es que probablemente yo no aprobaría el examen,
pero después me doy cuenta que hay un enlace que te invita a
comprobar si podrías entrar o no, a estudiar magisterio y lo
compruebo. ¡¡¡¡entraría, aunque no con nota, todo hay que
decirlo!!!!!!!!! tengo que decir en mi defensa que lo he rellenado
corriendo.
Y
ahora sí que me cabreo hasta el grado de respirar hondo para
enterrar los insultos en los jugos gástricos y poder seguir
pareciendo una persona educada.
¿De
verdad alguien piensa que eso acredita para poder estudiar
magisterio?
Desde
luego coincido con Daniel Sánchez
en
la pregunta ¿cultura, qué cultura? ¿no andábamos a vueltas con
las competencias? Un alumnado que tiene acabado y aprobado BACHILLER
¿hay que hacerle un examen de "cultura" de 4º de ESO? ¿Y
si ese día está de los nervios?
Creo
que a quienes tienen esas ideas sí que habría que hacerles un examen
de neuronas o directamente enviarles a …, pues eso, que no se a
qué, ni a dónde porque donde anduvieran serían unos inútiles.
Personalmente
creo que cualquier joven de 18 años que ha cursado bachillerato está
capacitado para estudiar magisterio y cualquier otra carrera, otra
cosa es que las universidades no den para tanto y haya que hacer una
selección y eso podría ser también una lotería y valdría
igualmente.
Estudiar
magisterio es una cosa y ser docente otra muy distinta.
Pero
estudiar medicina y ser médico también son cosas muy distintas.
Queremos
los mejores para la docencia ¡¡¡¡¡Empecemos a prepararlos de la
mejor manera!!!!!!!
Primero
un contacto total con las aulas desde el principio, pero no en
cualquier aula y con seguimiento de quienes los tutorizan, no puede
ser que yo tenga alumnado en prácticas y no conozca quien es su
tutor o tutora de la universidad, lo que les ha pedido y que esa
persona no tenga en todo el proceso más noticias mías que una
hojita de evaluación final.
Después
una formación pedagógica de calidad con la posibilidad de vivir en
sus propias aulas los modelos de enseñanza-aprendizaje que la teoría
les dice que deben aplicar en los centros, pero para eso necesitamos
profesorado universitario que quiera y sepa generar esos procesos en
sus clases.
Yo
quiero una formación inicial exigente, lo que nos obligaría a ir
más atrás y plantearnos cómo elegir un profesorado para las
universidades de magisterio realmente cualificado y al que se le
exija unos mínimos de calidad en la docencia universitaria.
Yo
no permitiría el acceso a la universidad a nadie que no esté
dispuesto a conocer de verdad y en contacto real con las aulas lo que
pasa en un centro de infantil o primaria y veo poco profesorado
universitario acercándose a conocer la realidad del magisterio.
Meterse
en un aula con 25 criaturas de 3 años o de 10, no es fácil y nadie
puede enseñar cómo “enseñar” si no está en contacto de alguna
manera con esa realidad. ¿Puede enseñar a conducir alguien que no
ha conducido nunca?
No
es empresa fácil elegir a las mejores personas para educar a
nuestras criaturas, pero las mejores no son las que mejores notas
sacan.
Las
mejores deben tener una enorme dosis de paciencia, saber escuchar y
tomarse en serio lo que las niñas y niños dicen, quererlos,
respetarlos, aún cuando ellos no lo hagan. Dejarles equivocarse y
tener la tranquilidad de analizar con ellos sus errores.
Saber
compartir con sus familias lo bueno y lo malo, tener cierta
flexibilidad en el horario, tener buen humor y disposición a cantar,
bailar, hacer teatro, cultivar un huerto o llorar con emoción,
cuando sea necesario.
Estar
dispuestas a aprender siempre, con el alumnado y también con otras
personas adultas.
Creer
en la democracia y ejercerla en el aula, dar explicaciones, organizar
grupos, atender a varias cosas a la vez a veces y abstraerse otras
para atender solo lo importante.
Ejercer
el magisterio es tarea harto complicada, preparar para ella tanto
más.
Por
eso es tan indignante que alguien piense que se puede reducir a
conocer si el agua mineral es o no es una sustancia pura que dan ganas de
llorar.
Simplista
hasta la ofensa, estúpido hasta el desprecio, insensato hasta el
insulto, necio, disparatado, irreflexivo, negligente...
Pues
eso.
1 comentario:
Se puede decir más alto, pero no más claro.
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